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Este apartado lo dedico especialmente a la memoria de Jesús Ginés, Enrique Toha y Eusebio Peiró. Ellos fueron parte integrante del grupo de cine Andanzas y siempre formarán parte de su historia y de mi recuerdo.

                                               Gracias amigos


CINE INDEPENDIENTE EN ARAGÓN



          El cine independiente en Aragón, ha tenido siempre un gran arraigo. El cine puro, fuera de intereses comerciales y libre de pensamiento y doctrinas, refugio de jóvenes realizadores que encontraron en él un punto de contacto y de inspiración para su trabajo, sobre todo en una época difícil, donde la libertad de expresión era inexistente y las producciones se hacían de forma clandestina escapando al control de cualquier tipo de censura.

            Los conceptos cinematográficos que cada realizador aportaba a sus películas y su forma específica de entender las cosas que lo rodeaban, hacían del cine independiente un mundo lleno de matices y rico en expresiones. Hay muchos nombres que vienen a la memoria y que se les podrían dar el calificativo de Pioneros. El cine vanguardista tenía nombres propios, el pictoricismo de Sesé, las formas y abstracciones de Pellegero, volúmenes y sombras de proporciones perfectas y construidas desde una base arquitectónica. El cine especialmente particular de Maenza, donde el absurdo formaba parte prioritaria de sus realizaciones, algunas de ellas de hasta cuatro horas. El documental alpino de Miguel Vidal y sus cuentos costumbristas del alto Aragón, donde recoge de forma excelente, la manera de vivir de sus gentes. La sensibilidad de Pomarón, donde la realidad de una época se plasma de la misma forma que un pintor describe un paisaje con su pincel. Directores que fueron dando al cine de esta tierra una estructura importante, consiguiendo el reconocimiento en todo el país

            Repasaremos y analizaremos el trabajo de estos cineastas, la situación social y política que les toco vivir, los medios con los que contaban para sacar adelante sus producciones. Nos adentraremos en las tertulias del café Levante y en las salas de arte y ensayo, donde tenían su segunda casa y punto de encuentro. Intentaremos reflejar y sobre todo rescatar para la memoria, el tremendo esfuerzo de estas personas desgraciadamente casi olvidadas y que fueron exponentes importantes en nuestra cinematografía

            Nuevos grupos fueron apareciendo y con ellos un aire fresco que renovaron las estructuras anteriores. La década de los 80 puede considerarse como importante en este sentido, colectivos como Cineceta y Andanzas en Zaragoza, Sangría film en Teruel o el propio Eugenio Monesma en Huesca, catalizarón de forma sensible el cine independiente en nuestra comunidad. La revolución que supuso la entrada del vídeo en el mercado, tuvo como consecuencia la transformación en los planteamientos técnicos y mentales de los realizadores, el pequeño formato tenía sus días contados y los cambios eran necesarios, un nuevo horizonte asomaba en el panorama audiovisual dando paso a la experimentación propia de la novedad. La evolución tecnológica seguiría en los 90 con la imagen digitalizada por ordenador, el montaje se convertía en interactivo y las copias en originales, siempre aportando un concepto diferente en la realización pero partiendo de un mismo lenguaje, el de la expresión cinematográfica aunque su estética fuera informatizada

            Como podemos comprobar el cine independiente ha tenido una transformación constante propia de la industrialización comercial, permitiendo con ello un florecimiento no sólo de la imagen si no de la forma en la realización. El futuro seguro que nos sorprenderá con nuevos sistemas pero el idioma será el mismo: expresarnos libremente.


LOS CINE CLUBS

         


 
         Uno de los puntos de encuentro de los realizadores zaragozanos eran los cine clubs, estas asociaciones desarrollaron un trabajo importante, en la difusión de un cine menos comercial y bastante diferente al que se estaba proyectando. Este tipo de películas que solían considerarse como aburridas y aptas para personas con igual gusto según la opinión popular, servían de base para coloquios y tertulias, dando paso al forum, posiblemente el ejercicio más interesante y que se realizaba después de la proyección

            Tendríamos que trasladarnos a un 27 de Abril de 1930 y basándonos en los estudios realizados por D. Manuel Rotellar, para tener noticias de la primera asociación relacionada con la proyección y debate cinematográfico, el Cine Club Zaragozano con sede en el viejo cine Alhambra. Los promotores estaban relacionados con el periodismo y la cultura, personas como: Bonifacio Fernández, Tomás Seral, Andrés Ruiz, Narciso Hidalgo, Eloy Yanguas, Fernando Soteras y José M. Serrano, hicieron posible lo que al principio se suponía de difícil ejecución, la creación de un foro para amantes del séptimo arte. Como casi todas las cosas novedosas, el proyecto fue bastante incomprendido, no se entendía correctamente el concepto de otro cine, tampoco había una tradición que lo amparase, pero los cimientos estaban puestos gracias al entusiasmo de este grupo de amigos, la filosofía del cine club crecía y entraba por derecho en la sociedad zaragozana.

            Uno de los cine clubs más importantes que ha tenido nuestra ciudad el Cine club Zaragoza, fue abierto en 1945 en pleno auge Franquista. Fundado por Orencio Ortega, Antonio Serrano y Eduardo Ducay, estaba firmemente sujeto a la normativa vigente, (censura) lo que no evitó que se proyectasen de forma clandestina, alguna película no excesivamente adicta al régimen. Tuvo una vida dilatada y fomentó de manera importante el coloquio.

            En la década de los 50 la revista Cine Mundo, patrocina el Club Cine Mundo, conocido también por su grupo de cine Cine Club Saracosta, situado en la calle Almagro. Por él pasaron gente como: Artero, Grañena, Moreno, Duce, Fatás, Pomarón, M. Labordeta, Gota, Alfaro, Sesé, Marqueta, F. Gracia, Manrique, Vidal, Monreal, Pellegero. El cine club se convirtió en foro de realizadores y también de debate, no se contemplaba el cine desde la perspectiva de espectador, se estaba enfocando desde el punto de vista de la dirección, del rodaje y la producción. Entre los muchos trabajos que abordó el cine club, destacaríamos en los años 60 la creación del Festival ciudad de Zaragoza, que posteriormente se transformaría en internacional. No deja de ser curioso, que el certamen que con tanto esfuerzo y entusiasmo salió adelante a pesar de la dictadura, tuviera sus días contados con la entrada de la democracia, gracias fundamentalmente a la mediocridad y falta de visión incluyendo Quijotismo de algún estamento.

            Llegaron de manera fructífera los 60, los cine clubs estaban en apogeo, los colegios mayores tenían casi todos sus forum: La Salle, Virgen del Carmen, Pedro Cerbuna. La propia iglesia contaba con el suyo propio el Cine forum Lux, que utilizaba la sala del desaparecido cine París. También tuvo su importancia en esta época  el Cine Club Pignatelli, adquiriendo pronto una solera y prestigio, confeccionando ciclos y programando charlas.

            Como podemos observar en este rápido repaso, la historia de los cine clubs en nuestra ciudad tiene sus orígenes en los años 30, durante todo este tiempo estas asociaciones han evolucionado adaptándose a las circunstancias propias del momento, pero siempre manteniendo un espíritu y filosofía característicos. Actualmente el cine club tiene su vida en asociaciones de barrio, sigue funcionando afortunadamente en los colegios mayores y en colectivos culturales, también algunos grupos privados tienen su apartado dedicado al cine dentro de su obra social. Tenemos que lamentar la desaparición de otros como el cine club Gandaya, que había tenido una importante trayectoria gracias principalmente al esfuerzo de personas como Alberto Sánchez y Pedro Aguaviva, que eran su alma.

            Parece que la salud del cine club en general podría ser mejor de lo que es en estos momentos, creo que hay que recuperar el concepto del forum y el coloquio últimamente algo olvidado. Posiblemente funcionaría mejor, si en las escuelas a los niños se les hablase algo de cine, que pudieran opinar sobre las películas que ven, sería una forma de participación interesante y un ejercicio de comunicación entre ellos nada desdeñable, daríamos pie para que los cine clubs tuvieran un futuro más prometedor, ocupando el sitio que merecen.


EL CAFÉ LEVANTE Y LA TERTULIA


 

            Zaragoza ha sido una ciudad tradicionalmente tertuliana. Algunos cafés se hicieron famosos principalmente porque eran centro de reunión; intelectuales estudiantes y artistas, polemizaban sobre los más variados temas, siempre al abrigo de sus muros y con las mesas de mármol como testigos, el aroma a café y la jarrita de agua en el centro. Importantes fueron las tertulias del Niké o del Café Levante, este último requerirá nuestra atención por ser punto de encuentro de la Tertulia Cinematográfica Aragonesa.

            El Levante comenzó su singladura a finales del siglo XIX. El señor Agustín Charles que era el propietario, decidió transformar su tienda de ultramarinos en un café, que le permitiera seguir manteniendo sus animadas tertulias con sus amigos fuera de la incomoda trastienda. Estaba situado el Levante, junto a la puerta del Carmen, su nombre proviene como consecuencia de estar en línea  y sentido con la carretera de Valencia. Principalmente, este establecimiento estaba frecuentado por arrieros, vendedores ambulantes y gentes del campo. Algunos años más tarde el edificio sería derribado trasladándose el café al paseo de Pamplona. Esta segunda época se desarrolló bajo la dirección de Félix Blázquez, que era hijo político de D. Agustín.

            Personalidades zaragozanas de gran prestigio eran habituales del café, entre ellos destacaremos a D. Pedro Arnal Cavero, D. Antero Noailles y D. Pedro Ramón y Cajal. En noviembre de 1976, la piqueta redujo a escombros el edificio número 9 del paseo Pamplona, pero el Café Levante siguió adelante en la calle Almagro siendo sus propietarios los nietos de su fundador, conservando la misma filosofía y manteniendo sus tertulias.

            Los primeros miembros de lo que sería la Tertulia Cinematográfica Aragonesa, aparecieron como consecuencia del desmembramiento de otros círculos tertulianos. Las circunstancias de haber desaparecido los viejos y famosos cafés, hizo que fueran surgiendo pequeños foros de debate. Tendríamos que destacar tristemente por el hueco que dejó, el cierre del Niké. Posiblemente ha sido uno de los núcleos culturales más importante y reconocido, personas como : Manuel Labordeta, Antonio Artero, Manuel Rotellar y Miguel Labordeta que era el espíritu de sus reuniones, dan idea de la magnitud del Niké al principio de los 60.

            Tendríamos que esperar hasta finales de los 70, para que la Tertulia Cinematográfica tuviera el cuerpo específico que se merecía. Manuel Labordeta (no podía ser otro), le puso nombre Gran Orden Aragonesa de la Imagen y la Cultura, se institucionalizaron varias medallas Grandes Maestres y Damas de Honor. El trabajo de la tertulia en estos primeros años, fue realmente interesante, los contactos con otros grupos fuera de nuestras fronteras, como en el caso de Pau (Francia), hicieron posible un hermanamiento que daría pie para la creación de un certamen que se convirtió en clásico, permitiendo la proyección de películas de unos y otros en sus diferentes ciudades, dando un importante paso en el intercambio de ideas y conceptos cinematográficos. También es destacable, el esfuerzo que realizaron estas personas en la divulgación del cine principalmente como medio de expresión independiente, desarrollando en general una brillante actividad dentro del panorama cultural zaragozano.

            Muchas fueron las personas que formaron parte de la tertulia en sus diferentes épocas: Gil Marraco, Manuel Labordeta, Manrique, Pomarón, Rotellar, Sesé, Vidal, los hermanos Sánchez Millán, Pellegero, Aguaviva, Chóliz, etc. Las producciones cinematográficas de sus miembros se convirtieron en lecciones de cine, películas como : Susurros de José Luis Pomarón, El Herrero de San Felices de Miguel Vidal, La Contradanza de Cetina de Alberto Sánchez, Ayer soñé con Marta de Santiago Chóliz, El ladrón de lecturas de Pedro Aguaviva etc.

           Mi experiencia personal con la tertulia, hay que inscribirla en su última etapa. La aparición del vídeo, puede considerarse como traumática porque de alguna forma rompía con muchos esquemas dentro del pensamiento de la tertulia, no quiero decir con esto que el vídeo mató el concepto tertuliano, pero contribuyó de manera sensible a una reconversión difícil de digerir. Pienso que la tertulia desapareció sencillamente porque también desapareció el espíritu de los 70 que la hizo nacer.


            La Tertulia Cinematográfica, pasará a la memoria zaragozana por haber sido uno de los movimientos intelectuales más importantes, el trabajo desarrollado por sus componentes en el mundo del cine y sobre todo el legado de sus películas, forman una parte importante de la historia cultural de nuestra ciudad. Algunas de las personas que la integraron forman parte de otros colectivos, como Pedro Aguaviva dentro del grupo Sefilma. Santiago Chóliz, ha encontrado en la fotografía una fuente alternativa al cine, otros como Gil Marraco, Pomarón, Rotellar, Manuel Labordeta, Vidal o Alberto Sánchez están en nuestro recuerdo. Pero sobre todo para los que tuvimos el privilegio y el honor de conocerlos y participar en la tertulia, tienen el reconocimiento y la admiración propias de haber descubierto con sus películas, el lenguaje y la belleza del cine más genuino y puro, el de la sencillez de las cosas nuestras y cotidianas.


JOSÉ LUIS POMARÓN

 

            La figura de Pomarón, recuerda a la de un viejo alquimista, capaz de fabricar y moldear en su crisol, personajes donde la soledad es compañera permanente en casi todos ellos. Alquimista y artesano, inventor de historias donde el hombre y la vida, el sueño y la realidad, se funden formando un mundo de figuras que giran alrededor de un gran escenario, cuyo entorno es casi siempre hostil. Tenía la maravillosa sensibilidad de desnudar con su cámara los grises tonos, que como un velo iban tiñendo el paisaje donde las sombras extraídas a fuerza de sentimientos y de encadenar ideas, tomaban movimiento y personalidad propia, como diría el maestro: "mis personajes son pobres desgraciados, desplazados de la sociedad".

            José Luis Pomarón nace en Zaragoza un 9 de octubre de 1925. Su vida profesional comienza en 1940 con la fotografía como ayudante y discípulo de Jalón Ángel. Estudia dibujo en la Escuela de Artes, aprende la técnica de pintura al óleo, esto junto con su talento le permitirá realizar diversas exposiciones tanto individuales como colectivas a lo largo de su vida. Será en la década de los 50 cuando Pomarón comienza a frecuentar el Cine Club Zaragoza, es en este ambiente con esencia a forum y patio de butacas, donde descubre un nuevo medio para expresarse diferente al de la imagen fija y la tela coloreada que conocía. Su estreno como realizador y director será en 1953 con su primer corto: Fe. Esta película se rodaría con una cámara de 16 mm. construida por el propio Pomarón. El argumento tiene un profundo sentido religioso, con escenas que en algunos casos lindan en lo lacrimógeno y con un final Mariano muy propio de la época.

            Pomarón es sin duda el realizador Aragonés fuera del campo comercial, más galardonado y reconocido internacionalmente, con una filmografía muy amplia y que tocaba diferentes géneros pero casi siempre con una gran preocupación por temas de contenido social y humano. Es difícil destacar en tan pequeño espacio, las obras representativas de un director tan prolífico, intentaremos extractar su trabajo, eligiendo las que posiblemente sean sus películas más comprometidas, tanto por su contenido, como por la propia evolución del director y que rompieron con el cine que imperaba en aquellos primeros años de su andadura cinematográfica. Empezaremos por hablar de Pif, rodada en 1957 y basada en un cuento de Emilio Alfaro titulado El piano. Las palabras del propio Pomarón definiendo su trabajo, nos dan una clara idea de la personalidad de Pif: "Pif era un pobre diablo. Más que un hombre parecía un objeto. Todo el mundo tenía simpatía hacia él, lo que quiere decir que Pif era un desgraciado...". En este cortometraje Pomarón habla de la ingenuidad representada en Pif. Un hombre que es capaz de robar dinero a una señora en un viejo tranvía para comprarse una guitarra. Pif pensaba que ello era suficiente para ser un gran concertista aunque no tuviera conocimientos musicales. La tragicomedia llega a su punto álgido, cuando Pif reflexiona y advierte su propia mediocridad. La película fue interpretada por el propio Pomarón.

            La colaboración con Emilio Alfaro fue muy interesante y Pomarón se basa en un nuevo cuento de este autor titulado "El sombrero", para rodar en el año 1959 El rey, posiblemente su mejor película. Este film obtuvo entre otros premios, la Concha de Plata del festival de San Sebastián en la sección de cine no profesional. Se puede definir este trabajo de Pomarón, como una cinta cargada de simbolismos, donde la lucha por el poder se manifiesta de forma alegórica. Todo comienza con el aro encontrado en un basurero por un vagabundo, y que se asemeja a una corona incluso tiene el tamaño perfecto para su cabeza, esto le hace sentirse como Rey. De inmediato toma posesión de su hipotético reino. La entrada de otro trotamundos en sus dominios y con una corona de latón mejor definida encontrada en el mismo lugar, dará paso a la lucha. El rey quiere esa mitra porque es mejor que su rancio aro, puesta en su frente será un monarca completo. EL enfrentamiento sin tregua llegará hasta sus últimas consecuencias, es decir la muerte. El premio reinar sobre un montón de desechos con la corona de latón símbolo del poder, ceñida a su cabeza. Las connotaciones que se puedan sacar son diáfanas. La película esta interpretada en sus principales papeles por Manuel Rotellar y Manuel Sampietro.

            En el año 1961 nos encontramos con una de sus películas más curiosa y original, nos referimos a su corto El pisador de sombras. La historia esta basada en el cuento de Eduardo Vadivia titulado El espantapájaros. La trama tiene el sabor de la venganza, en la que un hombre resentido contra la sociedad en que vive, se desahoga pisoteando las sombras de aquellas personas representativas de lo que odia. La interpretación es de Ramón Sanz y Manuel Labordeta entre otros. Ese mismo año rueda El corazón delator, adaptación del relato de Edgar Allan Poe del mismo título. Esta película nos hace recordar por su estética al expresionismo Alemán, con un dominio de la luz y la sombra que recrea perfectamente el ambiente tétrico y macabro tan peculiar en la obra de Poe. El rodaje se realiza en el estudio fotográfico de Pomarón, utiliza dibujos esquematizados como decorados y trabaja principalmente con primeros planos, el talento de Pomarón se pone de relieve y el resultado final de la película se puede considerar como de obra maestra. La estupenda interpretación de Manuel Rotellar y Manuel Sampietro hacen el resto. La filmografía de José Luis Pomarón como podemos ver, es destacable por muchos conceptos y su obra extensa daría para un análisis mucho más profundo, estas breves reseñas sobre algunas de sus películas, sirven de muestra para destacar la capacidad creativa y el esfuerzo de una persona con la sencillez propia de los grandes talentos.

            Hubo una etapa en la vida cinematográfica de José Luis Pomarón que no se puede pasar por alto, no fue precisamente la más afortunada para él, me refiero a la etapa de la productora Moncayo Films. Pomarón formó parte en el año 1962, del grupo fundador de Moncayo, fue elegido para desarrollar el trabajo de director-realizador, lo que no sentó precisamente bien para algunos de sus componentes, que veían la figura de Pomarón como la de un director amateur y sin ninguna experiencia profesional. Estas consideraciones no impidieron que Pomarón dirigiera 5 cortos en formato grande (35 mm.): Teruel, la ciudad de los Amantes del año 1962, de ese mismo año son: El Duero nace en Soria, Balón de playa y Zaragoza 1962. En el año 1963 rodaría su último y definitivo trabajo para Moncayo Films: Cualquiera tiempo pasado. La frustración y las profundas diferencias con algunos planteamientos, hicieron que Pomarón abandonase Moncayo.

            Después de esta experiencia, Pomarón retorna a su cine de siempre, y afronta nuevos proyectos. En 1969, junto con los hermanos Ernesto y Javier Tolosa crea Cinekypo productora que se encargará de realizar spots publicitarios y que aún funciona en nuestra ciudad. José Luis Pomarón desarrollaría numerosos cortos, siempre fiel a un estilo que lo caracterizó y que plasmaba de forma cristalina en cada fotograma. Siguió trabajando, filmando hasta que en 1986 un desgraciado accidente de circulación rompía su vida. Su persona dio paso al mito y el nombre de Pomarón se inscribe por derecho propio en la leyenda de nuestra cinematografía. Tuvo que llegarle la muerte para que se le reconociera a nivel institucional su trabajo, tarde como es habitual en esta tierra nuestra. Actualmente, Zaragoza lleva una calle con su nombre.
 
 

MANUEL LABORDETA



            Cuando estas desarrollando cualquier tipo de estudio, como en mi caso el cine independiente en Aragón, surgen figuras con una trayectoria importante, empiezas profundizando sobre su trabajo y acabas sintiendo una gran admiración. Mi experiencia en este sentido tiene un nombre, Manuel Labordeta, una persona que estuvo dedicada plenamente a la cultura tanto literaria como plástica. Miembro integrante de diversas tertulias, algunas tan renombradas como la del viejo café Niké, donde junto con su hermano Miguel formaron parte de aquel espíritu mágico y libre de sus debates. Fue parte importante de otro gran foro y del que hablamos en el anterior número: La Tertulia Cinematográfica Aragonesa y que se encontraba ubicada en el café Levante. Dirigió, escribió e interpretó películas, con ese fino humor que lo caracterizaba, era una persona rebosante de humanidad y afecto, querida por todos aquellos que le conocieron.

            Manuel Labordeta, nació la víspera de reyes del año 1923. De profesión químico farmacéutico, sus inquietudes culturales se manifestaron de muy joven. Gran impulsor de grupos como el Cine club Saracosta, del que fue parte integrante y activa. La poesía y en general la literatura era una de sus grandes pasiones que cultivaba con especial talento. Director del colegio Santo Tomás de Aquino, D. Manuel fomentó de manera importante la expresión artística desde todos sus ángulos, trabajador incansable y entusiasta. Esta es de manera sintetizada, el perfil del que fuera una de las grandes figuras de nuestro cine independiente.

            Su trayectoria como realizador, estaba fuertemente reseñada por una preferencia en el tratamiento de temas con un cierto contenido ideológico y político. Esto se refleja tanto en sus producciones como en guiones que confecciona para otros directores y de los que hablaremos más adelante. La andadura cinematográfica de Manuel Labordeta, comienza en 1952  con su película Primera misa, en el 55 trabaja con sus hermanos José Antonio y Donato en Comandos, el 57 sería el año en que rodaría Estación Internacional, en 1961 comienza El aguinaldo, esta película inacabada estaba basada en una canción del propio autor. En el 62 comienza el rodaje de Tenis, y en 1969 trabaja en lo que sería su última película, Campesinos. Este corto tiene como eje, la canción de Atahualpa Yupanqui y fragmentos de canciones de José Antonio Labordeta.

            D. Manuel tenía siempre proyectos y propuestas de guiones. Uno de los que se tiene noticia por el tratamiento y por la particularidad del tema, llevaba de título El último BUNKER. Alberto Sánchez en su libro Cine amateur e independiente en Aragón, habla del tratamiento irónico que D.Manuel estaba dando al guión, esto es la de ciertos nostálgicos que añoraban la vuelta de un pasado no muy lejano. Teniendo en cuenta la fecha en la que al parecer lo estaba escribiendo, poco después de la muerte del general Franco, nos podemos dar idea del contexto y de su singularidad, desgraciadamente no tuvo tiempo para poderlo desarrollar.

            Importantes fueron sus colaboraciones en películas de otros realizadores, quisiera destacar algunos títulos que por su temática y por el prestigio de quienes la dirigieron merecen una particular atención, comenzaremos por una película de Pellegero titulada El desafío, este corto es del año 1963, Manuel Labordeta entra plenamente en la interpretación, la trama se desarrolla en México y con la resaca revolucionaria de fondo. Fue rodada en el barrio Zaragozano de Santa Fe, con una ambientación envidiable, entre los actores podemos encontrar a Sara y Mª. Rosa Labordeta. En el mismo año trabaja en la película de J.A. Páramo Hacia el silencio. Poco tendríamos que esperar para verle de nuevo, sería en el 64 con una película de Fernando Manrique, El retorno. En el 66 colabora con J.L. Pomarón en el cortometraje El concurso. De todas sus interpretaciones hay una en especial que me parece sencillamente magnífica, se trata de una joya del cine costumbrista Aragonés: La leyenda del herrero de San Felices, película del maestro Miguel Vidal realizada en 1983 y que cuenta la burla que se le hace al diablo por parte del herrero. Este corto que es una auténtica lección de cine, está interpretado por D. Manuel Rotellar en el papel del diablo y D. Manuel Labordeta en el herrero burlón y que por cierto vive espléndidamente en la película.

            Se puede comprender que el estudio de personas como D. Manuel lleven a la admiración, su trabajo en el cine en particular y en la cultura en general, le hacen ejemplo para las nuevas generaciones de realizadores, que afortunadamente surgen en nuestra comunidad. No deja de ser triste que estamentos que se proclaman baluarte de la cultura, dejen de lado lo que sería la difusión de estas joyas de nuestro cine, y se olviden en un canto a la ignorancia de realizadores como D. Manuel Labordeta, Pomarón, Vidal, Pellegero etc. Serían segura referencia de futuros directores y un homenaje a personas que con su talento y valentía , lucharon con sus películas sencillamente por el derecho de expresarse libremente.
 

ANTONIO MAENZA


fotograma perteneciente a la película El lobby contra el cordero (1967-68)

            Antonio Maenza, es el máximo exponente del cine vanguardista de los años 60. Década en la que se encontraban realizadores como Lorenzo Soler, Antonio Artero o Paulino Viota entre otros y que formaban parte del paisaje cinematográfico independiente que se desarrollaba por esa época en Aragón. Maenza irrumpirá con fuerza dentro de este panorama como una especie de revolución intelectual, aportando ideas y conceptos completamente diferentes de los que habían imperado. Su cine, se encontraba estrechamente unido a la literatura, como diría Alberto Sánchez, una mezcla entre el surrealismo de Sade, con una concepción especial sobre las relaciones humanas y el cine simbólico de Buñuel. Su discurso, cargado de un fuerte contenido político y su particular interés por el cine pornográfico, brotaban como un grito de protesta, una forma de llamar la atención y de girar la cabeza hacia una parte de la sociedad que consideraba aburguesada y decadente.

            Maenza nace en Teruel en 1948. Su obra se desdobla en dos áreas estrechamente ligadas: el campo literario y la realización cinematográfica. Fue principalmente un autodidacta en todos los sentidos y ello se refleja invariablemente a lo largo de su vida, muestra de ello es el patético diario que escribe a los 17 años: El presente pasado. En la etapa como universitario, Maenza colabora con la revista Más margen, que nace como contestación a otra cuyo titulo simplifica al anterior: Margen. Será en este periodo donde tiene su contacto real con el cine y donde empieza a tomar cuerpo su película El lobby contra el cordero del año 1967-68, largometraje del que hablaremos más adelante. Su activismo universitario le proporciona algún disgusto con la policía, siéndole confiscada, fragmentos de película que recogen la carga de los antidisturbios en la huelga estudiantil, con lo que compromete sin desearlo a más de un compañero que es detenido. Maenza deja la universidad y se dedica a terminar su novela Melotimia, recorre diferentes ambientes culturales y se introduce plenamente en la corriente vanguardista. Tanto la filosofía como la estética de estos movimientos intelectuales que empezaban a emerger en la sociedad de los 60, seducen a Maenza que se convierte en abanderado y en uno de sus elementos más representativos.

            La figura de José Antonio Maenza ha estado durante años sumergida en el olvido, incluso su filmografía se daba por desaparecida, las últimas investigaciones realizadas por Pablo Pérez y Javier Hernández sobre este controvertido cineasta, han servido para sacarlo de entre la espesa bruma que lo contenía. El hallazgo de casi la totalidad de sus películas que estaban en poder de Arturo Pousa y la recuperación en diciembre del 93 de documentos y restos de film que guardaba celosamente Vicente Ponce, supone en la actualidad, la practica restauración de su obra. Una filmografía compuesta por tres películas, recortes de otras y algunos proyectos inacabados, destacando la cinta mencionada anteriormente: El lobby contra el cordero, film que se rueda en 16 mm, financiándose gracias a una subvención de la Universidad y otras ayudas que Maenza logra reunir. Utiliza un lenguaje pleno de simbolismos y con múltiples trasfondos: recortes, rótulos impresionados, fotogramas coloreados, imágenes que sugieren y que D. Manuel Rotellar resumiría como una ficción caótica y pop, en estrecha relación con el surrealismo de Buñuel. El montaje lo realiza en diferentes fases con visionados previos, su primera proyección duraría 4 horas. En el año 1969 rueda su: Orfeo filmado en el campo de batalla. En este trabajo Maenza renace el mito heleno para hacer un manifiesto contra la burguesía franquista. Los textos en su mayoría son atribuibles a Eduardo Hervás. Después llegaría Hortensia/Béance. En la que trabaja Emma Cohen, inspiración y arrebato de la vanguardia Catalana. Maenza no terminaría el montaje.

            La actividad y desarrollo creativo de Maenza, se sitúa en tres puntos: Zaragoza, Valencia y Barcelona, su Lobby contra el cordero, que se proyecta en diversas ciudades le sirve de carta de presentación, abriéndole las puertas a los movimientos de cultura alternativa. Será en Valencia donde encuentra uno de los ambientes vanguardista con más vitalidad y pujanza. Conoce al poeta Eduardo Hervás con el que le unirá una inestable amistad. Prepara un proyecto cabalístico con nombre elegido para tal fin: Nueve en dieciséis para cuatro en ocho. Pablo Pérez y Javier Hernández en su excelente diccionario de Aragoneses en el cine y el vídeo, nos descifran el significado de esta denominación : "Era una empresa en la que se rodaba 4 películas en Super-8 siendo 16 el proceso de filmación (16 para 4 en ocho); el 9 hacía alusión a las personas que integraban el equipo". Posiblemente sea en Valencia donde más fértil fue su talento, muestra de ello es su película Orfeo filmado en el campo de batalla, que se rueda precisamente en esta ciudad. Pero Maenza poco amigo de estar en lugares fijos, busca en Barcelona unas nuevas expectativas para sus proyectos. La llegada del realizador es acogida con especial agrado por la vanguardia catalana. Gracias a la ayuda de Pere Portabella y Pedro Fages consigue que Films 59 le produzca el largometraje Hotensia/Béance del que hemos hablado anteriormente y que no llego a terminar. Sus movimientos y actividades por esta ciudad son numerosos, su trayectoria literaria tiene su continuidad en el trabajo de asesor editorial que desarrolla para Seix-Barral, escribe, crea de una forma febril, su facultad para concebir, imaginar y también soñar es sencillamente admirable.

            La etapa puramente destructiva de Maenza, llegará con el servicio militar. Todo lo que aborrece, la antítesis de su filosofía y sus propios monstruos mentales, toman cuerpo en aquel acuartelamiento de Huesca. Intenta lo que puede para librarse, se hace pasar por loco pero sin éxito. Después, su persona naufraga, las crisis se presentan de forma más continuada, se siente abandonado, los conflictos psíquicos retornan agudizandose, las estancias en el psiquiátrico son más prolongadas y frecuentes. Su capacidad creadora desaparece, se sumerge en una vorágine de alcohol y drogas, en un viaje a las tinieblas que van devorando su vida. Maenza muere un mes de diciembre de 1979, buscando en lo más profundo de la desesperación, una salida para su infierno a través de una ventana.

            Es tremendamente difícil poder valorar la obra de Maenza, para ello tendríamos que conocer realmente su pensamiento, ese pensamiento que muchas veces disfrazaba de manera esperpéntica, escondiendo el auténtico contenido y que dejaba entrever en el trasfondo de algunos fotogramas. Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, Maenza continúa siendo una especie de ser mitológico, una leyenda que raya en lo novelesco y que conocemos en ligeras pinceladas. No se puede afirmar que se adelanto a su tiempo, soy de la opinión que el trabajo de este realizador no se acota por parámetros temporales, ni por definiciones rimbombantes. El cine y la literatura de Maenza se escapan al simple análisis si ignoramos para ello, su singular personalidad y el entorno que lo rodeaba. Fue interprete especial del vanguardismo, una manera diferente de expresión, en una época en que estaba mal visto salirse del guión, dando un aire nuevo al ambiente cultural con tonos barroquistas y que lentamente se unía a los estertores del franquismo. Maenza se puede considerar como la esencia surrealista de nuestro cine independiente.

 

MANUEL ROTELLAR



 

          Hace bastantes años, tuve el honor de conocer a una de las personas que más me han impresionado dentro del cine. Sus conocimientos sobre el séptimo arte, unida a su faceta humana y a la indudable talla intelectual, hacían de D. Manuel una autentica autoridad. El poder charlar con él para personas que como yo empezábamos con nuestros primeros cortos era un privilegio. Siempre recordaré su mirada seria, y al mismo tiempo esa sonrisa fácil y amplia que parecía dibujarse de manera perpetua en su cara, el trato amable y educado, amigo de coleccionar fotogramas, carteles y todo lo derivado del cine. Un Manuel Rotellar que forma parte por derecho de nuestra cultura, y de manera especial de nuestro cine.

            Manuel Rotellar nace en 1923, su vida estuvo siempre relacionada con el cine y la cultura en general. Será en 1946 cuando toma contacto con el Cine Club de Zaragoza, institución en la que colaboraría. Desarrolla su trabajo de crítico cinematográfico en diversos medios como R.N.E. en Zaragoza, Amanecer, Andalán, Oriéntese y el Día. Su talento como articulista lo reflejó en diferentes publicaciones: Lo terrorífico del cine (revista internacional, 1952), Cuentos aragoneses"(Aragón 2000, 1976), Luis Buñuel en filmófono (Cinema 2002, 1977). Hombre estudioso y trabajador incansable, D. Manuel Rotellar dejó gran número de obras editadas destacando: Nosferatu y Murnau (La tela de Penélope Cine Club Zaragoza, 1950), Cine aragonés (Cine Club Saracosta, 1970), Cine español en la segunda República (Festival de San Sebastián, 1977). También son importantes sus colaboraciones en diversas enciclopedias: Enciclopedia del séptimo arte (San Sebastián-Barcelona, 1972), Historia del cine en sus mitos (Madrid, 1980), El erotismo en el cine (Barcelona, 1983), Gran Enciclopedia Aragonesa (Zaragoza, 1983). Como podemos apreciar el trabajo de Rotellar es sencillamente extenso, con una aportación al cine y a su historia muy valiosa, especialmente por la investigación y los estudios realizados sobre diferentes temas de nuestra cinematografía. Lo citado es simplemente una pequeña muestra de su labor.

            D. Manuel Rotellar era asiduo colaborador de diferentes realizadores, esto se demuestra en facetas como la interpretación. Películas como El rey, El corazón delator, La conquista, o Sic Semper de Pomarón, sin olvidarnos de La leyenda del herrero de San Felices de Vidal son buen ejemplo de ello. La participación en diferentes foros y tertulias, unida a su prestigiosa firma y capacidad hacían de Rotellar una autentica institución. Prestigio que le llevo a ser elegido director de la naciente Filmoteca de Zaragoza, cargo que desgraciadamente apenas ejercería por su fallecimiento en 1984.

            La huella dejada por este intelectual a lo largo de su vida es sumamente importante. Sus trabajos, estudios y en general el legado dejado, delinea una figura eminente dentro de nuestro patrimonio cultural. El cine y en especial el cine de esta tierra, tiene una deuda pendiente con un hombre que volcó su talento en algo tan especialmente mágico como el séptimo arte en todos sus estratos, dejándonos obras magníficas y otras inacabadas como los monográficos Buñuel en filmófono y Florian Rey. Es mi humilde homenaje a una gran persona.
 

MIGUEL VIDAL




            Hace mucho tiempo que tuve el honor de conocer a D. Miguel Vidal, recuerdo perfectamente que fue durante el ciclo que organice en la S.F.Z sobre los pioneros aragoneses, su elegancia y discreción tanto en el trato como en su faceta humana, hacían de él una persona con la que siempre era agradable hablar, la calidad y talento como realizador y documentalista, se reflejó en aquellas proyecciones que todavía se conservan frescas en la retina.

            Miguel Vidal nace en Valencia en un frío mes de noviembre de 1919. Lleva todavía los pañales cuando se traslada con sus padres a Sallent del Gállego donde pasa la niñez. Su vida profesional la ejerce como oficial del servicio de farmacia militar. Por las venas de Vidal corre la aventura, la voz seductora y aterciopelada de la montaña le susurra desde joven, produciéndose un binomio que le acompañará durante toda su vida: él y la montaña; la montaña y él, la cámara sirve de fiel testigo de esta pasión, plasmando de manera espectacular esta unión entre el montañero y los elementos naturales.

            El nombre de Miguel Vidal se convierte en una institución, sus películas que empieza a rodar en la década de los 50, son apreciadas en cualquier foro donde el tema sea el montañismo, es considerado como uno de los grandes documentalista especialista en la escalada. El profundo conocimiento que Vidal tiene de los Pirineos y los Alpes junto con sus reportajes gráficos y su trabajo en favor del alpinismo en general, empiezan a ser reconocidos y premiados, se le otorgan tres medallas por parte de la Federación Española de Montañismo y diferentes certámenes reconocen plenamente la calidad de su cine

            D. Miguel toma de modelo las obras de Arnold Franck y Lous Trenker a quienes admira y sencillamente rueda, imprime a su trabajo esa grandeza conseguida a base de esfuerzo, los planos y las diferentes tomas rodadas muchas veces con riesgo de su vida, consiguen en el espectador un profundo sentimiento de admiración, la belleza de las imágenes recogidas por el montañero y ese espíritu mezcla de poesía y aventura que caracteriza su cine, son el distintivo principal de la obra de Vidal. La montaña, medio amiga medio amante, viste de rojo sus picos y laderas, la tragedia se cierne sobre sus enamorados, los montañeros Rabadá y Navarro que habían participado en algunas de las películas del artista mueren en accidente de escalada, Vidal siente profundamente la desgracia de sus amigos y compañeros, la montaña cobra su tributo con un sedoso velo negro.

            La obra cinematográfica de Vidal rondan las 30 películas, algunas por su  realización y dificultad tuvieron un especial reconocimiento, películas como: Aneto (1954), Escalada (1959), Siempre unidos (1964), por citar una mínima parte, son ejemplos en su filmografía aventurera. El cine costumbrista adquiere también su importancia en el trabajo de Miguel Vidal, el talento que desarrolla para contar viejas historias y leyendas tienen su punto culminante en sus películas: Sobrarbe legendario (1974) y El herrero de San Felices (1983), esta última posiblemente sea uno de sus principales trabajos en el documentalismo descriptivo y en el campo argumental, los pequeños detalles que enriquecen toda la película y que han sido la forma de vida durante generaciones de los habitantes de San Felices son recogidos de forma maestra por Vidal. Esta interpretada por Manuel Labordeta y Manuel Rotellar, que dan vida a la leyenda del herrero que se enriquece gracias al pacto que hace con el diablo y que luego burla astutamente.

            Los premios obtenidos por Miguel Vidal a lo largo de su dilatada vida cinematográfica son numerosos y muy relevantes en el campo de la imagen: Gran premio de honor festival de cine de Pau, Premio certamen cine de montaña de Madrid, Premio certamen cine de montaña de D'allos, Premio T.V.E, Premio certamen Internacional de Zaragoza, Premio Segundo de Chomon Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza, etc. La obra de este director tiene su ampliación en una faceta poco conocida y es la de actor, directores de la talla de Santiago Choliz del que soy especial entusiasta, han encontrado en él dotes interpretativas válidas para algunas de sus películas.

            Miguel Vidal forma parte de ese grupo pionero tristemente olvidados que tanto han hecho por el cine en nuestra tierra, uno de los primeros realizadores en Aragón especialista en el documental y en el reportaje, donde la humanidad y el espíritu de sacrificio de sus personajes se manifiestan como colosos que luchan contra los elementos en un perpetuo combate. Admirado y querido, D. Miguel tiene un sitio preferente en la historia de nuestra cinematografía. Su fallecimiento a los 84 años deja una huella perenne y un legado importante.

            Muchas veces se pierde el concepto de lo que es el cine poniéndole el calificativo de "profesional" a las películas y a los autores, como si eso fuera sinónimo de calidad, flaco favor se le hace al cine y a su historia con una valoración tan simple. En estos artículos esos calificativos carecen de sentido, me fijo únicamente en el talento y trayectoria de su realizador, dejemos el tamaño de la cámara y su formato para otros y centrémonos sencillamente en las personas y en sus cualidades, ese es mi criterio y lo hago asumiendo mis muchos errores, para eso llevan goma de borrar los lapiceros. En el caso de Vidal, como en los demás realizadores de los que hablo, el mejor calificativo es el reconocimiento a su trabajo. Quiero que este humilde apunte sea un homenaje a todos ellos que como Miguel Vidal han sido un poco los maestros de los que empezamos en la década de los 80 con la ilusión puesta en nuestros primeros cortos. Aquellas viejas proyecciones realizadas en la sección de cine de la S.F.Z. sobre los pioneros aragoneses,  reflejaron lo mucho que todavía nos quedaba por aprender.

 

LUIS PELLEGERO BEL



Fotograma perteneciente a la película El desafío (1963-64)


          El cine experimental sa abría lentamente al panorama cinematográfico de los 60. Pocos eran los atrevidos que afrontaban el reto de investigar fuera de los cánones establecidos y tener el valor de exponerlo. La ortodoxia era la otra gran dictadura que atentaba inquisitorialmente conta las diferentes formas de expresión: la pintura, el teatro y por supuesto el cine, no escapaban de la incompresión que suponía hacer cosas diferentes que por su estética atentaba contra el buen gusto, el buen gusto de la época claro. En el cine parecía impensable contar algo que no fuera tangible, que no tuviera unos protagonistas, que no relatasen una historia con un principio y un final. Fue difícil para los primeros experimentadores de la pantalla, poder hacerse un hueco ante la sonrisa escéptica de muchas miradas que contemplaban las imágenes con desdén. El cine independiente tuvo también su particualr calvario en este sentido, algo más atenuado por tener un seguimiento diferente y probablemente más tolerante intelectualmente. Uno de estos pioneros en Aragón fue Luis Pedro Pellegero, que realizó un trabajo muy importante de indagación en el uso de la luz, las formas, y los colores.

            Luis Pedro Pellegero nace un 31 de Enero de 1928 en Pamplona. A los 14 años se traslada a Zaragoza donde reside. Su vida profesional se desarrolla en dos áreas estrechamente unidas: la arquitectura y la docencia como profesor de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos. La dotes creativas de Pellegero se ponen de manifiesto en la pintura y escultura, con una importante preocupación por conocer y ensayar los diferentes materiales como la piedra.

            Será en los años 60 cuando encuentra en el cine una forma diferente de experimentar: luces, formas, volúmenes y colores son las principales herramientas. Sus películas más demostrativas dentro de la investigación que Pellegero realiza en el campo visual, las encontramos en una trilogía compuesta por los cortos: Euritmia, Plástika y Cromática, rodados entre 1962 y 1963. La unidad en estos trabajos es la luz, que la utiliza como elemento aglutinador en un mosaico de figuras y sombras cambiantes. Materiales como la arcilla o el celofán cobran vida sobre un paisaje de múltiples tonalidades, mezclado con ciertos aires de fantasía. En el cine de Pellegero se combina también su afición por la pintura y el dibujo, esto se pone de manifiesto en sus películas: Acuarela del año 1960, La divina comedia del 62, (con dibujos de Doré) y Goya, pinturas negras del 63. El documental temático aragonés, es otra de las inquietudes de este polifacetico realizador, sus cortos: Los defensores rodada en 1961 y basada en los sitios, El valle de Hecho de 1965 y muy especialmente Oración del estruendo del mismo año, son un ejemplo. Su filmografía se completa con El desafío, realizada entre 1963 y 1964. Es la película divergente con respecto a las otras. Pellegero desarrolla una historia con personajes y actores, lejos de sus trabajos de experimentación y documentales. Basada en un guión de Manuel Labordeta, el corto hace una reflexión sobre la guerra civil española, para ello utiliza el paralelismo del México posrevolucionario con su situación socio-política y la de nuestra contienda.

            La realización cinematográfica de Luis Pellegero se interrumpe con la aparición del super-8. La entrada en el mercado del nuevo formato con todo lo que lleva de estratagema comercial y la desaparición paulatina del 8 mms, pondrán fin al trabajo creativo que Pellegero realizaba en celuloide. La producción cinematográfica de este realizador sin ser excesiva, es lo suficientemente importante para tenerla presente dentro del cine experimental aragonés. La concepción de unas ideas visuales muy cercanas al vanguardismo, con elementos innovadores que en la década de los 60 tenían un importante mérito; hacen de Luis Pellegero, uno de los realizadores importantes de aquella época, donde lo novedoso no estaba muy bien visto.
 

PEDRO AVELLANED


        
   
Hace algunos años, me invitaron con motivo del año internacional de la juventud, a una charla-tertulia, compartida con otros realizadores de cortos como: José Antonio Vizárraga, Alberto Sánchez y Pedro Avellaned. Recuerdo el curioso papel del moderador, Leandro Martínez, que hizo un ataque furibundo sobre la realización cinematográfica en pequeño formato, con un especial deseo y haciendo votos para su pronta desaparición. Afortunadamente el tiempo pasa y las mentalidades se transforman. El cine y el vídeo brotan con más fuerza que antes en nuestra comunidad, gracias en parte a personas que en su momento fueron pioneros, filmando cuando era difícil poder hablar y expresarse, en una época complicada para el pensamiento libre. Realizando sencillamente cine aunque este fuese en pequeño formato para desdicha de algunos. Importantes son los nombres propios que ha dado el celuloide de esta tierra y que trabajaron con entusiasmo. Hoy hablaremos de uno de ellos.

            Pedro Avellaned nace en Zaragoza el 10 de octubre de 1936. Cursa estudios de Bellas Artes en esta ciudad. Pronto demuestra sus dotes creativas y a los 24 años funda y dirige la compañía de teatro independiente Grupo 29, poniendo en escenas obras de Valle-Inclán, Lorca, Alfonso Sastre, Arrabal, Jean Cocteau, etc. Será en 1963 cuando Avellaned tiene los primeros contactos con el cine, La Gitana será el comienzo de su andadura cinematográfica. En 1970 comienza a interesarse por la fotografía. Trabaja en su propio estudio y posteriormente, dedica su mayor actividad a la foto creativa, siendo sus primeras etapas en: Zaragoza, Madrid, Segovia, Italia y Barcelona. Sus colecciones fotográficas se han exhibido en diversas ciudades europeas y americanas. Importantes son las colaboraciones de Avellaned con diversos artistas como los pintores Paco Simón o Fernando Sinaga. La realización de innumerables catálogos, carteles y carpetas, en la que destaca la elaborada para la inauguración de las obras de restauración de la Aljafería de Zaragoza.

            El trabajo cinematográfico desarrollado por este polifacetico artista, se caracteriza por el profundo contenido humano. Las imágenes de Pedro Avellaned son sugerentes por su valor y significado, adquiriendo las películas una riqueza visual y poética, tanto en la estética como en tratamiento. Es en 1963 cuando prepara el rodaje de La Gitana, una historia romántica con venganzas y brujería de fondo, donde se resalta el triunfo del amor sobre la muerte. Destacar de este corto la soberbia interpretación de Adela Iglesia. En 1967 rueda Palabras a sangre y fuego, un documental con textos de Bertran, valiente y directo sobre la tortura y los campos de concentración. Este corto tuvo problemas de exhibición, siendo prohibida su proyección en algunos sitios como sucedió en un certamen de Madrid. Es una pena que el propio autor fuera verdugo de su obra, destruyéndola posteriormente. Después vendría Romeo y Julieta en los infiernos del año 1968; Orensanz Environmetal Sculpture en el 70, Tiempo de metal del 72, Los actos terribles del 74 y Sin poder de síntesis del año 1990, este último trabajo inacabado.

            No quisiera pasar por alto una faceta importante de Pedro Avellaned y que le viene heredado del teatro, esto es la vocación de actor, poniéndolo de manifiesto en diferentes películas tanto en el cine de autor como en el profesional, películas como: Ese mundo maravilloso de Pomarón, Culpable para un delito de Moncayo Films, El aire de un crimen" de Isasi Isasmendi, y Miguel Servet de Forqué, son buena muestra de ello, sin olvidarme del corto dedicado a Buñuel con motivo de su centenario y en el que Avellaned mira al director de Calanda desde su punto de vista fotográfico, igual que lo hace Eduardo Laborda desde la pintura.

            El trabajo realizado en el mundo del arte por Avellaned a lo largo de su carrera es sencillamente admirable, como lo es su espíritu para seguir creando y trabajando, aportándonos sus conocimientos en talleres como los que ha impartido en: Zaragoza, Veruela, Pamplona, Tarazona, Córdoba, Huesca, Valencia etc. Un artista en suma en pleno desarrollo, con la sabiduría que le otorga la madurez y el talento. Nos quedamos un poco con la duda de hasta donde podría haber llegado con el cine, si se hubiera dedicado plenamente a él. Las pinceladas humanas junto con la mirada crítica reflejada en sus películas, le valieron en su momento varios premios en festivales internacionales. Avellaned tiene en su cine, una esencia intrépida y directa, elementos prósperos en valores y que supo plantear en cada momento y circunstancia.


ALBERTO y JULIO SÁNCHEZ MILLÁN



 
Alberto Sánchez (foto de Alberto Rodrigalvarez)




Julio Sánchez

 

          Alberto Sánchez era si duda uno de los grandes estudiosos del cine independiente de nuestra Comunidad. Autor de diferentes libros y trabajos, destacando por el valor indiscutible que tiene el dedicado a los realizadores aragoneses titulado Cine amateur e independiente en Aragón, editado por la Asociación Cultural Gandaya, puede considerarse como un documento de obligada lectura si queremos conocer el desarrollo de nuestro cine. Estamos hablando de una figura eminente dentro del panorama audiovisual y que junto a su hermano Julio realizaron películas con una cierta predilección hacia temas de carácter reivindicativo, desarrollando en el ámbito cultural una labor de especial importancia.

            Alberto nace en Zaragoza un mes de agosto de 1943 y Julio en mayo del 45. A lo largo de su vida, Alberto realiza diversos trabajos: operador, promotor cultural, fotógrafo de prensa y ha colaborado en calidad de crítico cinematográfico en diferentes medios de comunicación aragoneses: Andalán, Cine nuevo, Aragón Exprés, Diario 16, Aragón 2000, Radio Juventud, TVE en Aragón etc. Su personalidad se conjuga con un especial sentido de humor anglosajón e ironía castiza, para que se me entienda mejor me remitiré a la entrevista que le realizaron en la exposición sobre el audiovisual aragonés Travesía, en ella le preguntaron si había pensado alguna vez en dirigir profesionalmente cine, a lo que contestó que nunca se le había pasado por la cabeza en formar parte de una profesión tan inútil y estúpida. Julio es técnico en sonido, radio y televisión, fue secretario del Festival Internacional de cine Agrario de Zaragoza y ha trabajado como administrativo en prensa y técnico de laboratorio fotográfico.

            El cine tanto de Alberto como el de su hermano Julio puede considerarse como un trabajo de aprendizaje e investigación constantes, algunos de estos films sobre todo los de su primera etapa no llegaron a terminarse y como diría Alberto se realizaban sin una idea concreta: “El tema iba surgiendo a medida que se iba filmando”. Entre estos trabajos sobresalen Ecuación al vacío, Sobre nuestra Semana Santa o Pueblos abandonados todas ellas realizadas en los años 60. La colaboración con el grupo de cine Eisenstein tuvo una experiencia enriquecedora por el intercambio de ideas, fruto de ello fue la realización de uno de los temas de Musical N, esta película fue dirigida por cuatro personas, cada una de las cuales se ocupó de una secuencia.

            El trabajo de los hermanos Sánchez Millán trataban de aprovechar las máximas posibilidades del pequeño formato y que sus películas fuesen de géneros y tratamientos diferentes, a su cine experimental se le sumo las incursiones que hacían a un cine de contenido más intimista: La carta o Pies de Nácar. También las adaptaciones a textos literarios: Desde mi celda, con una profunda interconexión de texto-imágenes y todo ello tratando de dar respuesta al cine que se realizaba por aquella época de tendencia conformista. Con la llegada de la democracia y como sucedió a un gran número de realizadores, el cine de contenido político-social surge como un canto de libertad, también Alberto y Julio aportaron sus trabajos en este sentido destacando sus películas Canción de libertad del año 1976, Salvad al mercado del 77, film que se convertirá en importante defensor de nuestro mercado central, obra emblemática de nuestra arquitectura y que se pretendía derribar en beneficio de una absurda concepción urbanística. También es importante reseñar el trabajo Pablo Serrano del 78 sobre la obra de nuestro inmortal escultor. Como curiosidad quisiera mencionar la película que rodaron en los Pinares de Venecia con motivo de la Asamblea de CC.OO en 1975, nos podemos dar una idea por el año del rodaje que no tuviera excesivo eco.

            La trayectoria cultural que han desarrollado tanto Alberto como Julio es muy amplia, empezando en los años 60 por la creación del cine club La Salle, posteriormente formarían parte del Club Cine Mundo, dirigiendo su sección de cine entre 1971 a 1975. En el 78 entran en el grupo fundacional del Gandaya que dirigió Alberto hasta su penosa desaparición en 1991. Alberto ha formado parte del Comité de Dirección del Festival de Cine de Huesca, además de haber sido presidente de la Federación Aragonesa de Cine Clubs y vicepresidente de la española. Ha realizado publicaciones informativas sobre el cine y ha escrito diferentes libros: “Carlos Saura  (Festival de Huesca), La mujer y el cine (Cine Club Gandaya), Chaplin 1889-1977 (Ibercaja) y el mencionado anteriormente Cine Amateur e independiente en Aragón (Cine Club Gandaya).

            El trabajo tanto de realización cinematográfica como cultural que han cubierto hasta el momento, es más que elocuente. Me gustaría rescatar un párrafo de José Luis Lasala correspondiente al “Diccionario Contemporáneo de Artistas Aragoneses” (1941-1978) editado por la Institución Fernando el Católico en 1983 y que habla de los hermanos Millán: “Es de destacar su preocupación por el montaje y por la construcción de un lenguaje exento de demagogia y, sobre todo, el decantamiento hacia temas de carácter cultural o reivindicativo”. Creo que en tan pocas palabras no se puede expresar mejor la labor de los Sánchez Millán, un trabajo cinematográfico en el que Alberto Sánchez se encargaba de manera habitual del guión y realización, mientras que Julio se hacía con el montaje y el sonido.

            No quisiera terminar, sin mencionar los ocho capítulos que Alberto dirigió entre diciembre de 1986 y febrero de 1987 para el centro regional de T.V.E. en Aragón con el título de Aragoneses en el cine y que era una ventana de lo que había sido el cine en nuestra Comunidad, es una lastima que la falta de presupuesto y también de interés por parte de los responsables de televisión lo cercenaran de esta manera. Tampoco quiero olvidarme de la colaboración en otras producciones de los Sánchez con realizadores como Avellaned, Maenza, Aguaviva, Pomarón, Alejo Lorén, Artero o Baselga, ni tampoco las interpretaciones de Alberto Sánchez como actor entre las que destacaría las películas El ladrón de lecturas o Esencias de nada. Como vemos, una gran parte de la vida de estos realizadores ha sido dedicada a la cinematografía y su difusión, con más de una veintena de premios y una apuesta por el apoyo del cine de casa, creo que los realizadores aragoneses tenemos una deuda pendiente con Alberto y Julio.
         Alberto falleció en el 2010 a los 66 años.

JOSÉ MARÍA SESÉ


           Foto gentileza de Barboza Grasa


   
         Formas, figuras que insinúan buscando siempre un espacio imposible. Colores, luces cambiantes y fondos oscuros desdoblándose en cada fotograma, en cada cuadro. Un mundo inquietante con líneas infinitas y soles deslumbrantes que varían su tonalidad en un cielo raso y mágico. Sesé utiliza la cámara de la misma manera que el pincel, con la fantasía propia de un mago nos introduce en una esfera de colores y sensaciones, pinta dando forma, filma haciéndonos soñar.

            José María Sesé nace en Zaragoza un cuatro de julio de 1931. Sus aptitudes para desarrollar y crear pronto se ponen de manifiesto. Estudia en la década de los 40 dibujo, poco después descubriría un mundo diferente en la fotografía. Su frecuente asiduidad en el Club Cine Mundo servirá para que Sesé entienda el cine como un elemento importante y complementario en su trabajo creativo. Este concepto viene reflejado en unas declaraciones realizadas por el artista el 29 de Enero del 63 a Heraldo de Aragón, en entrevista que le hace Doñate: "El hombre actual puede adentrarse en el mundo de la pintura, de la escultura o de la arquitectura, no solo guiado por la palabra o las letras impresas, sino también llevado de la mano del cine".

            La singladura cinematográfica de Sesé comienza en 1958. Su trabajo se dirige principalmente a la experimentación plástica: el color, la luz, el relieve y las formas son para el realizador, un mundo de infinitas posibilidades que investiga con especial talento. La cámara de este cineasta, refleja una estética absolutamente vanguardista, con claras pinceladas de contenido humano y social. En su filmografía puede advertise la profunda mirada que Sesé realiza al cine de corte innovador, esto es patente en películas como: Abstracción rítmico formal del año 1963, fruto de su vinculación con el Grupo Plástico Zaragoza, Dinámica (1964), el montaje de este film se realiza partiendo de objetos y pinturas creadas por José Vera, Muy cerca de nosotros (1965), película de emotivo sentido crítico, Ondulante (l966), un auténtica coreografía con el agua como elemento protagonista, Principio cero (1971), film donde las pinturas de Torcal es la base y estructura del trabajo de Sesé. Podríamos seguir con otros títulos que no harían más que recalcar todo lo dicho hasta ahora y que se resume en una constante búsqueda de elementos y conceptos diferentes, con una estética muy cuidada y trabajada.

            Sesé puede considerarse como un profundo renovador dentro del panorama de nuestro cine independiente en la década de los 60, cine que empezaba una etapa de profundos cambios dentro de su discurso y doctrina. El vanguardismo buscaba su sitio en la cultura zaragozana y el mundo del celuloide tenía sus nombres propios en este apartado. Un Sesé entusiasta y animador de festivales donde el cortometraje era el anfitrión. De tertulias como la mítica de Café Levante y que servía para dar a conocer este otro tipo de cine. De actor como su interpretación de tabernero en La leyenda del herrero de San Felices de Miguel Vidal. Un Sesé como vemos polifacético y que destaca como un creador de arte y de sueños.

SANTIAGO CHÓLIZ



            Recuerdo perfectamente las últimas tertulias del Levante a las que asistí. Yo solía ser el primero en llegar, después lo hacían Pedro Aguaviva y Santiago Chóliz. En la memoria tengo las cañas y el pepinillo con escabeche. Las paredes amarillentas repletas de fotografías recogiendo momentos en la vida de la Tertulia. La mesa larga y doliente, llena de crujidos como si fuera un perpetuo dolor con las sillas de madera haciendo juego, y al fondo la escalera que subían al bar y al mundo. Por ella bajarían más tarde los Javier Peña, Carlos Pallarés, Alberto Sánchez, José Manuel Fandos etc. La preparación por parte de Pedro de la revista que entre todos desarrollábamos y que servía de comunicación entre los realizadores. Sus quejas por la falta de artículos y los problemas de maquetación. El rodaje de la película de fulanito. La avería de la cámara de menganito. La preparación de la próxima muestra de cine, y las preguntas de rigor: ¿quien se encarga de los folletos?, ¿quien estará en la cabina?. ¿quien...? etc., etc. Recuerdo también las conversaciones que en ese ambiente tenía con Santiago, hombre educado y reservado, enjuto de cuerpo y con una cierta mirada pícara. Su voz modulada, adquiría una cierta viveza cuando se hablaba de cine, demostrando profundos conocimientos y conceptos claros sobre el pequeño formato. Creo que esta sería una fotografía bastante fiel de Santiago y del entorno de la Tertulia donde le conocí.

            Santiago Chóliz nace en Zaragoza un 8 de noviembre de 1944. Medico de profesión, realiza su primer corto en el año 1975, un documental titulado Fiesta, genero que desarrollará en sus comienzos. El cine argumental será una especie de reto que abordará de forma afortunada, con una cierta obsesión en algunas de sus películas por delinear unos personajes atrapados, atormentados por sus propios miedos a lo desconocido. Figuras llenas de simbolismos casi esotéricos que Santiago madura con especial talento, justo es recordar entre otras sus películas: Ayer soñé con Marta del año 1983, Lucía de 1985 y Danza al borde de una tela de araña del 89, filmes donde se recoge ese encuentro con lo enigmático, el misterio que no tiene respuesta y que se oculta de manera inquietante. Es destacable la labor que realiza Chóliz en sus trabajos con la cámara, la película Entornando los ojos de 1984 es una auténtica lección de sensibilidad y virtuosismo técnico, música e imagen se unen de forma espectacular creando un efecto de gran belleza, el trabajo casi alquimista que Santiago realiza con el montaje, hacen de este corto una autentica obra maestra. Chóliz realiza un cine variado, entre sus primeras comedias nos encontramos, en 1981 La leyenda de Flannagan, en este corto podemos ver a todo un batallón de niños encarnando papeles de vaqueros y pistoleros, sin que falte la consabida pelea en la cantina del pueblo al más puro estilo del viejo oeste americano. La dirección de este film con lo complicada que era, sale bastante airosa. Otra película que tiene también su singularidad es 4,3 años luz de 1990, este corto de ciencia-ficción constituye un trabajo de madurez, con un vasto conocimiento del lenguaje cinematográfico y de la estructura narrativa. Una historia difícil de llevar al super-8. La película cuenta la historia de una nave que se dirige a un hipotético planeta que concurre en la órbita de la estrella Rigil Kent, a 4,3 años luz y cuyo objetivo es ver las posibilidades que tiene de albergar vida para una futura colonización.

            El cine de este realizador zaragozano es extenso y diverso: comedia, drama, ficción, documental, experimentación. Con una cierta preferencia al surrealismo simbólico y que se evidencia en sus últimos trabajos. Esta variedad de géneros que alterna a lo largo de su producción dan una idea de la capacidad de este cineasta que como casi todos los de su época es de formación autodidacta. Amigo de trabajar en solitario, no desdeña la colaboración con otros directores cuando se lo piden, pudiéndole ver de actor o realizando labores propias de rodaje en películas de la Tertulia. La llegada del vídeo, supuso para Santiago Chóliz la encrucijada de tomar la decisión del cambio: continuar con un cine en pequeño formato con los días contados, o entrar en una etapa diferente con el nuevo soporte que se ponía en el mercado. Me consta de las tribulaciones de Santiago y de su decisión más romántica que realista, optando por su continuidad en el super-8 mientras la circunstancias se lo permitieran.

            Santiago Chóliz es uno de los grandes realizadores que ha dado Aragón, con un prestigio reconocido dentro del cine independiente de nuestro país. Cuenta con numerosos premios nacionales e internacionales y una trayectoria brillante. Me gustaría que el trabajo de este director fuera más proclive a ser proyectado, es un material que merece que se vea y que se conozca con mayor profundidad. Actualmente es uno de los grandes artístas de la fotografía digital.


PEDRO AGUAVIVA


           
                
Mi trato con Pedro se remonta muchos años atrás, cuando solía pasarme por la ya mítica Tertulia Cinematográfica del café Levante de la que hemos hablado en repetidas ocasiones. Compartía con él alguna que otra discusión, cosa por otra parte algo habitual. Si algo distingue a este realizador es su especial carácter y su vehemencia casi crónica cuando se habla de cine y en especial de cine independiente. Podría definirse como una especie de ser de la eterna juventud y de ilimitadas energías, realiza cine con el mismo entusiasmo que cuando empezó hace ya más de veinte años, sus películas se cuentan por docenas con una calidad y rigurosidad envidiables. Se trata sencillamente de Aguaviva.

            Pedro Aguaviva nace en Zaragoza en 1942. Su afición al cine le viene de lejos y se incrementa con su trabajo de operador de cabina en diferentes cines de nuestra ciudad. Es entre proyectores donde desgrana cada película que proyecta y donde aprende y analiza de manera autodidacta el lenguaje cinematográfico. La electrónica hará que deje las cabinas de proyección pero manteniendo el celuloide como parte importante de su vida. En 1975 realiza su primera película: Este férreo mundo, un documental sobre el proceso de fabricación del acero, el trabajo lograría el Gran Premio en el desaparecido Festival Internacional de Cine Amateur Ciudad de Zaragoza. No tiene una especial predilección por ningún género y trabaja tanto en el documental como en la ficción siempre que exista algo interesante que plasmar con su cámara. Como ejemplo, en 1977 realiza un reportaje titulado Alborear de ambiente electoral y centrado en P.S.A. (antiguo partido socialista de Aragón ya desaparecido). A lo largo de su trayectoria cinematográfica deja de manifiesto su especial antipatía a la clase política plasmándolo en algunos cortos bastante divertidos, Esencias de nada del año 1994 y la película que realizo en la Gala del Cine con motivo del centenario y que se celebro en el auditorio de Zaragoza avalan esta apreciación. El cine de Aguaviva está revestido de una fina ironía, y de un humor si se me permite la expresión con bastante mala leche, podríamos definirlo como la proyección de su propia personalidad, y ello lo refleja con su cámara de una manera diáfana.

            La labor de Pedro es muy extensa, siempre tiene un nuevo corto que enseñar y hay momentos en los que trabaja en dos al mismo tiempo, eso sin contar las múltiples apariciones en películas de otros directores. Si todavía tiene tiempo realiza algún que otro corto rápido que él mismo define como de serie "B", (es Aguaviva en estado puro). De su abundante filmografía quisiera destacar películas como: Railes de acero del año 1980, El ladrón de lecturas del 86, Zaragoza modernista del 89, Canfranc, sueño de una realidad del 91, Esencias de nada del 94, y otras muchas más que harían de este capítulo un catálogo. Ello demuestra la gran calidad que tiene este realizador y la versatilidad de su obra cinematográfica. Recordemos también que fue uno de los miembros fundadores del Cine Club Gandaya, siendo vicepresidente durante varios años, encargado del área de Cine de la Agrupación Artística Aragonesa, y elemento carismático del grupo Sefilma, coordinador de diferentes muestras de cine realizadas en nuestra ciudad etc. Esta sería muy a grandes rasgos la trayectoria de uno de los realizadores más importantes que conozco, con una personalidad muy especial en todos los sentidos y que se llama Pedro Aguaviva.


GRUPOS y REALIZADORES de TERUEL




            Teruel es ciudad monumental por el aire mudéjar que le acuna, romántica por la leyenda de amor que susurra y tradicionalmente cinematográfica por su propia historia. Es difícil poder valorar en toda su amplitud, lo aportado a la cultura de Aragón por esta hermosa localidad, tantas veces olvidada. En Teruel se arraiga el cine desde sus comienzos, muchos han sido los realizadores que de esta tierra surgieron, citaremos a los universales Segundo de Chomón y al calandino Luis Buñuel como ejemplo. El Cortometraje fue también importante semillero de talentos. La década de los 80 se puede considerar especialmente interesante. La entrada de grupos jóvenes que renovaban de manera atrayente este cine, dio como resultado el auge de la producción en pequeño formato y la creación de un certamen nacional y posteriormente internacional de cortos. Destacaremos San-Gría Films, Savijuc, Vargas Bros, La Estética Moderna. Realizadores de la talla de Fermín Pérez, José Miguel Iranzo, Víctor Lope, Ángel Gonzalvo y Félix Serna entre otros. Sobre el trabajo de estas personas y grupos desarrollaremos el capítulo.

            San-Gría Films, se funda en 1981. Este grupo, se caracterizo por un cine cuyo máximo exponente era el humor, muchas veces en forma de sátira y parodiando situaciones aparentemente normales de la vida cotidiana. El equipo estaba formado por: Fermín Pérez, Tomás Pérez, Jesús y Elifio Féliz de Vargas, María José González, Alfredo Molina y Ester Díaz. En 1985, San-Gría Films, consiguió que la productora madrileña Cinema del Callejón, acogiera uno de sus guiones para su realización en formato grande. La producción cinematográfica de este grupo turolense es muy interesante destacando las películas: Que Dios nos pille confesaos, La Tierra es redonda y se demuestra así, Co-chinada, Por el imperio o Bodygüay.

            Savijuc, sería formado más adelante por Fermín Pérez. El trabajo de este grupo, reflejaba elementos indudablemente críticos. La parodia, daría paso a un cine más comprometido y con una cierta carga de profundidad. Dentro de su cinematografía, son reseñables películas como: Savijuc, diez años una amistad, Son amigos y Sociedad. Fermín Pérez puede considerarse como uno de los grandes animadores del corto turolense de los 80. Director de la semana internacional de cine, de la que hablaremos más adelante, y principal exponente de muchas de las actividades relacionadas con el cortometraje local.

            Vargas Bros, estaba compuesto por dos miembros de San-Gría Films: los hermanos, Jesús y Elifio Féliz de Vargas. Este colectivo se especializó en el cine de animación, su proyecto más ambicioso sería en 1985, el capitulo piloto de una serie en dibujos dedicada a los amantes y basada en el relato de José Castané y Javier Rubio. Desgraciadamente no paso de ello y toda la historia quedó en un cortometraje. Del trabajo desarrollado por estos realizadores, sobresalen los cortos: Teruel, El río (sobre canción de Bruce Spingteen), Cuando los dragones poblaban centroeuropa y Los amantes de Teruel.

            La Estética Moderna P.C., surgió en 1980 de la mano de Ángel Gonzalvo y Félix Serna. Sus primeros trabajos se desarrollaron dentro del cine etnográfico y con la colaboración del Seminario de Arqueología y Etnología de Teruel. De esta época son los cortos: Alfarería en Huesca del Común y Fiestas de la Virgen del Cid entre otros. Posteriormente, y sin dejar el documental, Gonzalvo y Serna comienzan su trabajo en el cine argumental, con una importante dosis de humor negro de fondo: El fotograma, Para sostener esta postura Bernstein (película premiada en Teruel), Que es lo que más quieren las mujeres etc. Después se integraría Julian Martín al equipo. Este nuevo periodo, se caracteriza por la búsqueda de un nuevo concepto experimental en sus trabajos, esto se plasmará en títulos como: Res mes the best, Lección de anatomía y la que personalmente considero su mejor película Calvos anónimos.

            José Miguel Iranzo, es posiblemente uno de los realizadores más importantes de los últimos años en Teruel. Desarrolla sus primeros trabajos dentro del pequeño formato, hasta que en 1985 crea junto con Víctor Lope la productora Estela Producciones, realizando tres cortos en 35 mm.: Mayumea, Mudéjar y Amante de Teruel. Iranzo colaboraría posteriormente en películas y documentales institucionales producidos por D.G.A., D.P.T. y el ministerio de cultura. Desarrolla trabajos para la televisión por cable y como director en diferentes programas documentales. En 1990 será realizador, en la serie de muñecos Los Guguqús producidos por Vídeo-Cuarzo y emitidos por Tele 5. Más adelante trabajará para la productora Asimsa, en una serie de nueve capítulos sobre la Historia de Aragón. En el 95 Iranzo escribe Un poema de familia, episodio piloto para la televisión.

            La Muestra Turolense de Cine, comienza su singladura en 1982, gracias al trabajo de personas como: Tomás Pérez, Francisco Martín, Elifio Féliz de Vargas y Fermín Pérez. Serán ellos los que toman la responsabilidad de la muestra agrupándose bajo el nombre de Cineocho. Las dos primeras ediciones, servirán para dar a conocer sencillamente el corto en pequeño formato, pasando la siguiente como certamen de competición. En 1987 y en su VI edición, el vídeo es admitido como soporte alternativo, hasta 1990 que será el único formato. El certamen adquiere prestigio transformándose en Semana Internacional de Cine, con actividades paralelas que enriquecen la actividad cultural de Teruel. Pero es en 1992 cuando se decide dar un giro diferente al certamen, convirtiéndose en Anima Teruel. La animación adquiría con la entrada de nuevas tecnologías un auge importante, se considero que Teruel podía ser catalizador de la nuevas tendencias y que el certamen sería perfectamente su escaparate. Anima Teruel funcionó durante diversas ediciones hasta que la falta de apoyos (cosa habitual) termino con él.

            Esto sería un breve repaso a la actividad cinematográfica de Teruel durante los 80. Un resumen limitado para apreciar con total perspectiva el trabajo importante de sus realizadores, pero válido para tener una referencia sobre los que considero más interesantes. Sería injusto si no citase también, la labor que en diferentes épocas desarrollaron personas como: Fernando Burillo, Ángel Novella, Manuel Elena, Humbelino Aspas, Luis Esteban, Jesús Zuriaga y José Antonio Maenza al que ya dedicamos un capítulo. Teruel se nos ofrece con suaves pinceladas perfectamente delineadas. Coloredas de arte y leyenda, de belleza y sueños como si fuera el verso de un poeta. Madre, cuna de directores, artistas con talento que le dieron prestigio universal, a una tierra que nos habla de focos, cámaras y tambores, mudéjar y cine.


LOS 80 y LA SECCIÓN de CINE de la SOCIEDAD FOTOGRÁFICA de ZARAGOZA



            Cerramos una etapa para abrir otra no menos apasionante dentro de nuestro cine. Hasta ahora hemos estado repasando la historia pionera de los primeros realizadores, es evidente que nuestro trabajo no es completo y se necesitarían muchos más artículos para poder hablar de todos ellos. Las huellas dejadas por los que personalmente considero más significativos, han servido para intentar dibujar el panorama del cine no profesional en nuestra comunidad, poniendo de ejemplo realizadores que por su trayectoria podían ser exponente de una época. Estas personas tuvieron sus relevos generacionales, pero será en los 80 la eclosión del cine de autor, posiblemente la década más celebrada dentro del cortometraje y de la que hablaremos en los siguientes capítulos.

            Los 80 llegaron con la ilusión de una democracia recién estrenada, un abanico de libertades se destapaba de forma rápida ante nuestros ojos, era como una primavera que estalla con todo su color. Aquella etapa próspera en ilusiones lo fue también en proyectos. El cine de autor se manifestaba de manera importante, nuevos grupos fueron apareciendo en el paisaje cultural de nuestra autonomía. En Zaragoza son de señalar Andanzas, Cineceta y Chiribito, en Teruel el trabajo interesante de Sangría-filmes, Vargas Bros y Savijuc, en Huesca Eugenio Monesma y sus documentales etnológicos. Tampoco podemos olvidarnos de realizadores como Aguaviva, Choliz, Couto, Briones, Vizárraga y un largo etcétera. que aportaban su indudable talento. Todo ello parecía augurar un perspectiva prometedora que no defraudó. Hubo elementos importantes que impulsaron esta movida como la Sección de Cine de la Sociedad Fotográfica de Zaragoza (S.F.Z.), que se convirtió en autentico motor del cortometraje local, de ella y de su substancial aportación nos centraremos.

            La Sección de Cine comenzó su andadura al comienzo de los 80. En ella se agrupaban personas que les unía su afición al cine, desde el simple espectador al realizador que empezaba con sus primeros cortos. Las actividades de la Sección se centraban en proyecciones de ciclos, charlas, cursillos y sobre todo en incentivar la realización. Se desarrollaron diferentes concursos de guiones que no tenían otro fin que la preparación del posterior corto y la participación de los miembros de la Sección en su rodaje. Aquel grupo que empezó de forma modesta con materiales que aportaban los propios socios, terminó por congregar un gran número de personas, convirtiéndose en un foro cinematográfico de relevancia. Proporcionalmente a la pujanza que iba adquiriendo, crecía también su hostilidad hacia ella. La notoriedad de la Sección de Cine se veía como un rival para protagonismos que calificaría de mediocres. No se valoraba lo que aportaba y tampoco se entendía que en una Sociedad Fotográfica pudiera haber una Sección de Cine, y sobre todo que esta empezara a destacar sobre la otra. Difícil papeleta para los diferentes delegados que estuvieron al frente de dicha Sección, tenían que conjugar por un lado el propio desarrollo del grupo y la incomprensión de sectores de la Sociedad Fotográfica. Delegados que tienen nombre como José Antonio Higuero, José Antonio Vizárraga, Eduardo Couto y Armando Serrano, que fueron en diferentes periodos los representantes elegidos por la Sección de Cine. Tiempos complicados principalmente por la falta de dialogo y también de tolerancia. Será en el propio seno de la Sociedad donde aparece un movimiento que se planteará como decisivo para el futuro de la Sección de Cine. Se consideraba necesario realizar un cambio en las ideas y también en las estructuras absolutamente anticuadas de la propia Sociedad Fotográfica. La Sección de Cine se unió al discurso que por otra parte propugnaba hacía tiempo. La tormentosa asamblea celebrada en  noviembre de 1987, producirá la fractura y con ella la consiguiente escisión. Aquellos que intentamos abrir una ventana para que entrase un poco de aire fresco y renovador tuvimos que abandonar la Sociedad, la Sección de Cine tenía sus días contados. Tengo el dudoso honor de pasar a la historia de dicha Sección por ser su último delegado. Pero también me siento satisfecho de haber tomado parte de aquel movimiento que no fue estéril. Su esencia sirvió para crear colectivos plurales como Artymagen que han desarrollado hasta la fecha un importante trabajo.

            Parece un milagro que con una vida tan azarosa, la Sección de Cine de la Sociedad Fotográfica de Zaragoza, pudiera alcanzar estas cotas de relevancia. Realizó una labor muy importante en la difusión del cortometraje y en la propia producción, películas como El reloj, Cuéntame tu sueño, El misterio de la gran laguna y Tiempo azul son prueba de ello. Nunca sabremos, hasta donde habría podido llegar si le hubieran dejado desarrollarse y trabajar con tranquilidad. Posiblemente estaríamos hablando de algo con más trascendencia en el mundo de la cinematografía de nuestra comunidad de lo que imaginamos, pero eso forma parte de la especulación, la realidad es la importancia que tuvo mientras existió, aportando principalmente entusiasmo y trabajo. Fue un honor para mi el pertenecer a la Sección de Cine, en ella empecé y tengo un recuerdo imborrable. Viví todo su desarrollo y de una manera especial su final dada la responsabilidad que tenía como delegado. Los acontecimientos están todavía tiernos y dolientes en la memoria. No pretendo abrir viejas heridas pero si dejar claras como se produjeron. Quiero rendir con estas líneas, un pequeño homenaje a la Sección de Cine, a la que se le debe entre otras cosas la vitalidad  y  empuje  que  le  dio al cortometraje  local  en  unos  años  prometedores  en  ilusiones  y libertades.


EL FESTIVAL QUE NUNCA SE REALIZÓ




Este festival sí pudo ver la luz

            Los 80 fue una época importante en el cortometraje como hemos ido viendo en los últimos artículos. La multiplicidad de grupos y la calidad de muchos de los trabajos producidos habían servido para repuntar de manera importante la realización cinematográfica. El festival de cine en Teruel estaba consiguiendo prestigio, y se unía al que ya tenía el de Huesca. Zaragoza por el contrario, se encontraba huérfana, recordemos la triste desaparición años atrás del festival Internacional de Cine Ciudad de Zaragoza. En otro orden de cosas se veía como necesaria una cierta unidad de acción por parte de los realizadores aragoneses. La falta de interés de las instituciones era directamente proporcional a su ignorancia, la ausencia de una visión global sobre la realidad del audiovisual en nuestra tierra era notoria. Todo esto serviría de estímulo para intentar realizar un festival de cine en nuestra capital, que junto a las otras dos ciudades aragonesas sirvieran como referente cinematográfico. Pero ni el mismo Kafka hubiera imaginado que tuviera semejante desenlace. Igualmente acontecería con la flamante Asamblea de Cineastas Aragoneses de los 80 constituida en el festival de Teruel, apoyada por el mismo José Luis Borau y establecida para defender además de dar a conocer el cine que se hacía, pero que tuvo una vida tan escasa como la propia unidad de los realizadores a los que pretendía amparar. Podría resumirse como los dos grandes fracasos de aquella época. A la ignorancia institucional se le sumaría el exceso de individualismo de muchos realizadores que echarían por tierra este movimiento. Pero eso es otra historia, por ahora nos centraremos en el festival para hablar de la Asamblea como se merece en el siguiente artículo.

            Corría la primera mitad de los 80 y la idea de un certamen cinematográfico rondaba desde hacía tiempo en la Sección de Cine de la S.F.Z. Intentar hacer posible que en cada ciudad aragonesa contase con su propio festival, era algo que quería salir de lo onírico para convertirse en realidad, con esa intención la Sección creó un grupo de trabajo compuesto por tres personas: Eduardo Couto delegado, Arturo Briones encargado de cursillos, y el autor de este artículo, que era vocal de actividades. Zaragoza era la pata coja de la mesa y con el propósito de reparar aquella anomalía nos dirigimos a la Concejalía de Cultura, que por entonces estaba en una puerta adyacente al Teatro Principal. Era  concejal  el Sr. García Nieto, nuestro principal objetivo: hablar con él y exponerle nuestro proyecto. Nos pidieron que esperásemos en una salita cercana. Durante media hora de plantón estuvimos aguardando como si de un consultorio de la Seguridad Social fuera. Después la puerta se abrió, por ella con una bufanda al cuello y un grueso abrigo, afloró la figura de nuestro concejal con la firme idea de abandonar el edificio, evidentemente lo abordamos sin ningún miramiento, sorprendido, nos dijo que nadie le había informado de nuestra espera y nos invitó a entrar en su despacho.

            Decir en favor del Sr. García Nieto que el trato dispensado en todo momento fue exquisito, tuvo la amabilidad de volver tras sus pasos, quitarse la bufanda, colgar el abrigo y sentarse a escuchar nuestra propuesta, lo que es de agradecer en un político. La exposición fue concisa y directa, aludimos a otras comunidades que con menos arraigo cinematográfico tenían sus certámenes de cine, realizamos una defensa del cortometraje en Aragón, le vendimos la esencia de nuestro festival desde todos los puntos de vista y después… un silencio que duró poco, pero que para nosotros fue extraordinariamente eterno. García Nieto tomó la palabra, nos dijo que la idea le parecía muy interesante y había que ponerse a trabajar. Es obvio que nuestras caras reflejaban sorpresa y cierto recelo.

            Pasamos a otra sala más grande donde había varias personas trabajando, allí el concejal nos presentó a Ángel Martínez, hombre muy activo y que falleció hace ya algunos años. García Nieto le explicó a grandes rasgos el proyecto.  Acogió la idea como algo muy interesante y factible para que el Ayuntamiento pudiera darle forma. Nieto se despidió de nosotros de manera cordial regresando a su despacho, me imagino que a por la bufanda y el abrigo. Ángel Martínez  estaba preparando un kilométrico contrato para una cantante de moda que actuaría en breve. Recuerdo el comentario de lo complicado que era hacer un contrato, cosa que por las dimensiones del pliego no nos extrañó. Volvimos a explicar con mayor detalle nuestro embrionario festival, después de un cambio de impresiones se decidió tener una nueva reunión el martes siguiente a las dos de la tarde para empezar a definir cosas.

            Tengo que confesar nuestro moderado escepticismo. En estas situaciones en las que se presenta un proyecto a un organismo o institución, siempre se espera la callada o el “…Ya veremos lo que se puede hacer”,  pero ahora nos encontrábamos con el Ayuntamiento dispuesto a colaborar y receptivo a la propuesta. Fuimos puntuales a nuestra cita, Ángel Martínez nos esperaba. Se empezó precisando temas como la participación abierta a todo el mundo independientemente de su edad, la creación de diferentes apartados: argumento, animación y documental, la utilización de soporte único en pequeño formato para que todos tuvieran las mismas oportunidades, siendo abierto en un futuro próximo al vídeo. Se llegó a precisar tanto los detalles que incluso se nos propuso que el acto inaugural lo realizase el alcalde, por aquél entonces Sr. Triviño, eso sin contar la preparación de un cartel o carteles para el evento, encargándose directamente de ello el Ayuntamiento para su posterior elección. Después de la maratoniana reunión, se decidió su continuación para la semana siguiente: martes a las dos de la tarde para variar.

            De todo esto se iba informando puntualmente a los miembros de la Sección intentando no ser excesivamente triunfalista. Llegó por fin el martes y allí estábamos de nuevo. Teníamos un cartel preparado cuyo tema central era el genial Harol Lloyd, pero fue excluido porque alrededor del fondo el autor había dibujado una multitud de patos Donald que no eran muy acertados. Ángel Martínez nos presentó un colaborador cuyo nombre no recuerdo y que reconozco su eficacia durante el tiempo que trabajó con nosotros. Se aprobó nuestra propuesta de utilizar el Teatro del Mercado para la sede de las proyecciones, quedando para hablar el próximo martes con su gerente que por aquél entonces era José Mari Pons, también se acordó preparar un borrador de bases y un nuevo cartel. Del presupuesto se nos dijo que no habría demasiados problemas, siendo el Ayuntamiento quien lo ajustase. Y así quedamos hasta el martes siguiente a las dos de la tarde.

            El borrador de las bases ya estaba preparado, la fecha para el certamen estaba elegida: sería entre los festivales de Teruel y Huesca, creo recordar que sobre el mes de marzo. No queríamos competir con nadie, en todo caso colaborar con los otros dos. El jurado sería elegido por el Ayuntamiento al margen de la Sección de Cine, con eso evitábamos suspicacias. En otro orden de cosas, el certamen sería a nivel nacional con diferentes premios para cada apartado. Pudimos también ver el nuevo cartel diseñado, mucho más atractivo que el anterior, mostrando en su tema central una grúa con personal y equipo de rodaje. En fin, que la historia estaba muy bien encaminada. Por otra parte nuestra reunión con José Mari Pons marchó de manera excelente, el único problema, si se le puede llamar así,  era que el Teatro del Mercado carecía da pantalla de proyección, pero era un tema fácil de solucionar: simplemente alquilarían una. Para la siguiente semana el Ayuntamiento nos diría el nombre del jurado, además tendríamos ya las pruebas de imprenta con los colores del cartel y las bases. Como la cosa estaba bastante encaminada, me puse en contacto con Fermín Pérez, máximo responsable del certamen de Teruel, para comunicarle el nuevo festival. Fermín se alegró mucho y me propuso un hermanamiento de los dos eventos, cosa que acepté sin dudarlo. Me parecía que el cielo empezaba a tener un azul precioso.

            Pero llegó el esperpento y el surrealismo en la reunión del último martes a las dos de la tarde, cuyo desenlace parecía auspiciado por Groucho Marx. Aquel día no pudo venir Eduardo Couto siendo sustituido por un cursillista de la Sección. Cuando llegamos ya no estaba el colaborador con el que también habíamos trabajado, en su sustitución había dos señoritas de infausto recuerdo cuya única misión era ponernos trabas a todo. Hasta un niño de corta edad hubiera resuelto sin problemas todas sus terribles tribulaciones, que por otra parte habían sido solucionadas en martes anteriores. Por cierto, según ellas nunca hubo un cartel ni unas bases para el certamen. En fin, que nunca se había hablado de nada, ni tan siquiera existió el colaborador que durante semanas estuvo trabajando con nosotros. No sabíamos que pensar, era evidente que las señoritas habían sido elegidas a conciencia, de la misma forma que se podía haber elegido a un cocodrilo para dar una conferencia sobre el desarrollo de la economía en el siglo XX. Al final, y cuando les convencimos que nuestra evolución intelectual había superado a la del mono, las señoritas nos confesaron que un “técnico” había dado un informe negativo, y que por lo tanto, el festival no se realizaría. Insistimos en hablar con el “técnico”, pero nos dijeron que él había dado su informe y por lo tanto ya estaba todo dicho, es decir, era como una especie de ente todopoderoso.

            En fin, que nos vimos en la calle, con las manos en los bolsillos y sin entender nada de nada. Tenía la sensación de haber vivido una situación absolutamente bananera sin derecho a reclamar. Mi cabeza tenía una preocupación: “…Y que narices les digo ahora a la gente, a Fermín Pérez, a los miembros de la Sección de Cine, a los que les puse el caramelo en la boca con nuestro festival”. ¿Dónde estaban las personas que en su momento les pareció todo tan interesante?

            Años después, tendríamos un certamen de cine que duraría varias ediciones y que serviría para dar a conocer los trabajos de nuestra Comunidad, por cierto, con la colaboración del Ayuntamiento y sin el “técnico” de turno, gracias a Dios.


LA ASAMBLEA DE LOS 80


 Fermín Pérez, máximo responsable del Festival Turolense de Cine y artífice de la primera convocatoria de los cineastas aragoneses.

            Como adelantamos en el artículo anterior, la falta de interés de las instituciones unidas a su palmaria ignorancia sobre la realidad del audiovisual aragonés, era algo que preocupaba y sobre todo indignaba a los realizadores. No existía una política seria de ayudas a la producción. Apenas existían subvenciones, y las que había se repartían de manera poco equilibrada y con un criterio un tanto antojadizo. El abandono y la desidia eran constantes. El corto en Aragón era visto por alguna “lumbrera”, como una prolongación de “Vídeos de primera”, dicho esto, nos podemos dar una idea del pensamiento y agudeza intelectual que se tenía sobre nuestro cine. Mientras, en otras comunidades, no solo se protegía el cortometraje, si no que además creaban sus propias escuelas, era el caso de Cataluña y el País Vasco. Y ante todo ello, éramos capaces de ser premiados en certámenes y conseguir prestigio fuera de Aragón, cosa que por otra parte ni los medios de comunicación se hacían eco y no era precisamente por falta de información. Como dijo una ilustre periodista: “Estas noticias no venden”.

            Sería en Teruel donde se intentaría dar respuesta a esta situación de abandono institucional. Fermín Pérez que era el máximo responsable del festival de cine de Teruel, realizó una convocatoria dirigida a todos los realizadores aragoneses para celebrar aprovechando el marco del festival, la que denominó: “Primera Asamblea de Cineastas Aragoneses”. Todo un acontecimiento en el panorama cinematográfico de esta tierra. El homenaje que se le rendiría al director José Luis Borau en dicho certamen, serviría para que este apadrinase la Asamblea -posiblemente esto “vendiera” algo más- y pondría de relieve la importancia de los temas y reivindicaciones a tratar. La convocatoria fue un éxito y prácticamente estaban casi todos: Cineceta, Andanzas, La Tertulia y la Sección de Cine que venían de Zaragoza, Vargas Bros, San-Gría Films, La Estética Moderna y Savijuc de Teruel, Eugenio Monesma de Huesca, además de realizadores independientes como José Miguel Iranzo entre otros, incluso estuvo un representante de “Videar”, algo descolocado al ser una empresa pura mente comercial y por lo tanto con  intereses diferentes. La historia parecía que empezaba de manera excelente y con buen ambiente. Cineceta llevaría un programa de intenciones que fue debatido punto por punto, añadiendo y quitando cosas. Borau puso su experiencia y también su escepticismo en la mesa. Tenía claro que el futuro profesional estaba fuera de la tierra de origen, sobre todo Aragón, que era rica en la exportación de sus talentos a otros sitios. Después de debatir todo lo debatible se decidió nombrar un equipo que diera forma a  lo hablado y todo esto antes de la comida, el equipo estaría compuesto por Servando Gotor, Abogado y miembro de Cineceta, él sería también el representante de la Asamblea, José Antonio Vizárraga, del mismo grupo y un poco el padre del manifiesto, y Fermín Pérez como coordinador de la Asamblea y miembro del Festival.

            El manifiesto, a pesar de su extensión debido a las numerosas precisiones que se hacían, podría resumirse de una manera sencilla: ayudas a la producción y protección del cortometraje con una programación para su visualización, sería un poco el reconocimiento de los trabajos como elementos de libre expresión. Esto que parece obvio, en aquel momento y a mediados de los ochenta no lo era tanto. El documento fue leído por la tarde a los medios locales de Teruel, atraídos principalmente por la figura de Borau y el movimiento que  habían organizado los realizadores. Esto salio reflejado en el periódico y emisoras de radio del siguiente día, la publicación del escrito no fue integra pero por lo menos se hicieron resúmenes y se hablo de ello. Se decidió hacer lo mismo en Zaragoza y me encomendaron que preparase la convocatoria para reunir a los medios de comunicación en rueda de prensa y así, como en Teruel, facilitarles el manifiesto. Mientras, se entregaría una acopia a la D.G.A, intentando posteriormente que la única televisión que había por entonces el Centro Regional de T.V.E en Aragón, concediera una entrevista para hablar del tema.

            La entrevista que duro apenas cinco minutos sería digna de los Monty Python,  teniendo que auto preguntarse Servando Gotor en alguna ocasión ante el desconocimiento del tema por parte de la presentadora. La rueda de prensa proyectada en la sede de la Sociedad Fotográfica y en su Sección de Cine fue todavía peor, esta vez no estaba Borau y el eco que tuvo fue inaudible, como resultado: la presencia de un solo medio de comunicación y escasa participación de los realizadores. En fin, un desastre que dio por tierra de una manera súbita las esperanzas puestas en la Asamblea. Y eso que no había pasado mucho tiempo de la eufórica reunión de Teruel ¿Qué paso entonces? Sencillamente que dicha euforia se evaporo como los efectos de un vino que por exceso se digiere mal y donde solo queda la resaca. El exceso de individualismo por parte de algunos realizadores que veían a la Asamblea como un “rollo” y una perdida de tiempo (algo absurdo), y el bajísimo interés de los medios de comunicación por el tema hicieron el resto. Posiblemente y con la perspectiva que da el tiempo, la Asamblea fue como un espejismo en el desierto, un deseo de cambiar las cosas cuando estas llegan demasiado lejos y se busca soluciones de manera precipitada, y esto resalta más cuando escasea la unión y el proyecto no está bien cimentado. En la historia de esta Asamblea solo permanecen las fotos al lado de Borau.

            Pero siempre pasa algo inadvertido al principio, un germen que va creciendo poco a poco, una cierta conciencia del movimiento unido a la entrada de otros realizadores que toman el relevo y  al final, un cambio en la mentalidad institucional, siempre menos de lo deseado pero mucho más significativo que en tiempos no excesivamente lejanos. Existe actualmente un A.C.A de verdad (Asamblea de Cineastas Aragoneses) y se sigue haciendo cine de manera importante. Evidentemente algo queda bien.


JAVIER PEÑA


         Javier Peña y Alberto Sánchez en un fotograma de Las cuevas del flaco


         Javier Peña es un realizador cuya mayor virtud es la especial capacidad que tiene para contar historias, sus personajes podrían inscribirse en una especie de zoo, donde las relaciones en muchos casos son como poco singulares y en otros se vislumbra un cierto perfil histriónico rebosante de ácida ironía. El talento como guionista queda visible a lo largo de su trayectoria cinematográfica, con un delineado inconfundible marca de la casa, el sutil humor caricaturesco es una constante y ello se refleja con pocas matizaciones en sus películas. En lo personal, Javier es una persona ecuánime y responsable, algo tímido aunque intente disimularlo, fiel a sus ideas y por lo tanto coherente con ellas, es un gran tipo con quien tengo buena amistad y al que conozco desde hace ya algunos años.

            Javier Peña nace en Madrid en 1955, a los cinco años se traslada a Zaragoza donde reside. Su andadura cinematográfica comienza con las primeras luces de los 80, la película  Egolisis realizada en el 82 con carácter de metáfora sobre la fragilidad humana, será su primera aportación al cine independiente. En 1984 Javier había realizado ya diferentes cortos que le sirven para trabajar el lenguaje y la estructura narrativa de sus guiones, películas como: Al otro lado y Eso no se toca, son referencia para ir confeccionando un estilo que ira adquiriendo cuerpo y que se mantendrá como distintivo de este autor. En este mismo año entrará a formar parte de "Cineceta" realizando diversos trabajos en equipo y aportando sus propias ideas al grupo. La paulatina entrada del vídeo en el mundillo cinematográfico sustituyendo al pequeño formato, comienza con la disyuntiva de dar el primer paso, el salto al nuevo soporte que parecerá traumático para más de un realizador, Javier decide el cambio aunque perdura en él un cierto romanticismo al super-8, en 1986 dirige su primer trabajo en vídeo: Marta 22, una película de fantasía un poco novedosa respecto al cine que venía desarrollando. A este trabajo le seguirían otros con temática variopinta siendo en algunos casos esbozos experimentales pero fiel a sus propios conceptos: Morir en quince metros, Espectro, Cuarto oscuro, Boing y El  tabaco es perjudicial para la salud entre otras, pueden darnos una idea de la creatividad de este realizador. Tendríamos que destacar entre su filmografía, la película Un triángulo de cuatro lados del año 1988 galardonada en el VIII Festival Turolense de Cine, este corto que en su momento tuvo una cierta polémica por algunas escenas de cama algo tórridas, cuenta la historia de un hombre que conoce fehacientemente la infidelidad de su mujer y decide darle una pequeña "sorpresa", pero ignora que será víctima de su propia esposa que junto a su amante fraguarán a su vez la muerte de este, muerte y sorpresa se juntan desencadenando los acontecimientos de manera simultánea al más puro estilo de su director. La película está interpretada por Pedro del Campo en el papel de marido cornudo, Teresa Cosculluela en la mujer infiel, Carlos Calvo en el cariñoso amante y Pedro Aguaviva en el protagonista casual del corto. Recuerdo que en una ocasión le pregunté no sin cierta morbosa ironía sobre el rodaje de las escenas de cama, Javier se me quedo mirando y me dijo con una sonrisa ladina: "Esa pregunta tiene mucha mala leche, Carlos y Teresa (los actores de la escena de cama) me dijeron que me pusiera a rodar que ellos ya harían su trabajo, que no me preocupase por más, y así lo hice...".

              La andadura cinematográfica de este realizador tiene diferentes vertientes, a su trabajo de guionista y director hay que sumarle la de actor, con una estrecha relación entre los prototipos de personajes que encarna para otros y los suyos, de esta manera podemos verle en películas de Aguaviva, Briones, José Manuel Fandos o José Abad, en algún caso elaboró además el guión. De estas interpretaciones habría que destacar los cortos: Feliz Navidad cariño y Adiós, queridos, realizados por Abad y Fandos.

            Javier Peña formó parte de la Sección de cine de la S.F.Z. donde lo conocí, fue co-fundador del grupo Alucine, miembro de la Tertulia cinematográfica Aragonesa y del cineclub Gandaya, además como se ha dicho antes de Cineceta. Ha desarrollado cometidos de todo tipo dentro de estas asociaciones mencionadas, con Alucine organizó una de las muestras de cine realizadas en nuestra ciudad y que servían para dar ha conocer los últimos trabajos producidos en nuestra Comunidad, una labor constante dentro del cortometraje y que como suele pasar con frecuencia poco valorada. Javier Peña vive actualmente algo apartado del cine, sus quehaceres familiares y su trabajo, le dejan poco tiempo para seguir contando historias de antihéroes que intentan vivir en una sociedad con exiguo margen para las relaciones solidarias. Sea este mi pequeño homenaje a un excelente realizador y una fenomenal persona


JOSÉ ABAD


            Los personajes inventados por José Abad se podrían definir como histriónicos, la caricatura y las situaciones absurdas son manejadas con especial inteligencia donde el esperpento enmascara un trasfondo muchas veces cruel. El cine de Abad se mueve entre las luces y las sombras, la oscuridad de lo más decrépito de los valores humanos y la grandeza de la propia dignidad personal, siempre hay un hueco para la esperanza y para las relaciones incluso para la soledad y las catástrofes, en el cine de Abad siempre existe un hueco para todo, es como un gran guiñol donde los hilos son movidos al compás establecido por un espíritu burlón.

            Conocí a José Abad en un cursillo organizado por la Sección de Cine de S.F.Z a mediados de los 80. Se mostraba como un tipo tímido y algo reservado, conforme lo fui conociendo mejor aprecie sus cualidades principalmente para el guión y para desarrollar historias como poco singulares, sobre esta base fue creciendo y desarrollando una producción de lo mejor que se hizo en el cortometraje de esa época. José Abad es natural de Alcalá de Ebro donde nace en 1960, empieza en el mundo de la imagen con la fotografía realizando diferentes cursillos, lo que le servirá para tener un concepto plástico y estético amparado principalmente en la composición y el encuadre, ello le permite abordar en la Sección de Cine sus primeros cortos con una cierta base que fue ampliando con el guión y el uso de la estructura narrativa.

            El cine de este realizador comienza en 1987 con Dulces sueños que sería el principio de un estilo peculiar y muy personal. En el 88 es cofundador del grupo “Alucine” donde realiza trabajos de colaboración y dirección. Hace un equipo perfecto con José Manuel Fandos desarrollando posiblemente su mejor cine de este periodo, películas como: R.I.P de 1988, La extraña inquilina del 89 o Feliz Navidad cariño del 90, son buen ejemplo de ello. Pero sobre todas ellas destaca Adiós, Queridos del 95 codirigida con Fandos y producida por el grupo“Sin Retorno Films”. Esta película es un compendio del mundo ideado por Abad, con una interpretación espléndida de Javier Peña y Belén López, donde un hombre espera suicidarse arrojándose a las vías del tren, no antes de haberse comido un magnifico bocadillo de jamón untado con tomate mientras espera el paso del ferrocarril. Pero el destino hace que el tren no lo mate hiriéndolo de gravedad, convertido en una momia y metido en la cama es martirizado por los reproches de su mujer, los juegos de su niño y las revelaciones eróticas de una amiga, en fin, que todo termina con un generoso corte de mangas cuando todos los acompañantes piensa que les va ha dirigir unas tiernas palabras.

            Este es el cine de José Abad, un cine inteligente que se echa de menos y que esta repleto de un aire fresco e innovador. Una aportación substancial que sirvió para abrir una ventana diferente en el panorama audiovisual. No quiero terminar sin hacer referencia al libro de relatos cortos que escribió a finales de los 90, y que fue publicado pagando el propio autor gran parte de la edición limitada que salió a la venta, siendo la continuación literaria un complemento en su especial manera de ver la vida.


ALUCINE ALUMBRAMIENTOS CINEMATOGRÁFICOS


          Javier Peña en un fotograma de la película Feliz navidad cariño  (1990)


    
     El desmembramiento de la Sección de Cine de la Sociedad Fotográfica de Zaragoza en noviembre del 87 por motivos que ya se explicaron en el artículo correspondiente, tuvo como principal consecuencia, la creación de diferentes grupos y colectivos promovidos en esencia por parte de miembros de la extinta Sección, ello suponía continuar con sus proyectos cinematográficos que se encaminaban obviamente hacia la producción de cortometrajes. Alucine fue uno de esos grupos que de manera destacada participó en la construcción  de un cine que por su particular forma de abordarlo podría considerarse como especial. Sería fundado en 1988 por Javier Peña, José Manuel Fandos y José Abad. Unos meses después se integrarían Arturo Briones, Carlos Calvo, Pedro Calavia, Julio Del Campo, Raquel Garrido, Cristina Plou y Chema Novoa.

            El cine del nuevo grupo y dado la particular personalidad de sus miembros (recordemos los artículos sobre Javier Peña y José Abad) podría definirse como histriónico, la sátira de personajes sencillos víctimas de las propias circunstancias y la mirada de una sociedad depredadora con estrecho margen para las relaciones humanas, serán referentes fundamentales en el delineado de sus héroes envueltos en situaciones cotidianas pero llevadas al absurdo. La parodia donde se disfrazaba sus historias servía muchas veces para enmascarar una realidad cruel que despreciaba  los valores esenciales de la dignidad personal. Esta manera de crítica sutil junto a un discurso fresco y punzante sería una constante que llevaran con especial talento al cortometraje de aquella época. Si algo caracterizó a este grupo era, en efecto, el especial sentido del humor caricaturesco que utilizó en gran parte de su producción: R.I.P (1988 de Abad), Un triángulo de cuatro lados (1989 Javier Peña), Chanel nº 5 (1990 José Manuel Fandos), o Caretas (1991 de Carlos Calvo) es tan solo un ejemplo de una producción total de 15 títulos comprendida entre 1988 a 1991.

            La retirada de Javier Peña  de toda actividad relacionada con el cine, sería el detonante para la disolución del grupo decidida en la asamblea de enero del 92. El guión sería muy parecido a lo sucedido con la Sección de Cine tras su desaparición: la creación de nuevas formaciones con los componentes del fenestrado grupo. Tan apasionante como Alucine es la propia historia del día después del grupo, intentaré sintetizar lo mejor posible la multiplicidad de formaciones que aparecieron con los restos de Alucine empezando por “XL-Films”. Este grupo estaba constituido por Chema Novoa, Raquel Garrido y Cristina Plou. En este mismo periodo Carlos Calvo y Tasio Peña crean “Imágenes Independientes”; Pedro Calavia funda junto con alumnos del Instituto Mixto 4 “Mirador Films”, Julio Del Campo y su grupo teatral organizan “La huella producciones”; José Manuel Fandos se asocia con Javier Estella para confeccionar una productora que llevará por nombre “Nanuk PA”, Arturo Briones se integra en la “Agrupación Artística Aragonesa”. En fin, el cine termina por abrirse paso, y si un camino se obstruye se abrirán mil, eso hace que seamos una Comunidad afortunada en ese sentido con una clara vocación cinematográfica de siempre y que se puede ver de manera objetiva en la diversidad de grupos que pululaban por tener un sitio propio.


ALLUEVA-VILLANUEVA


           

  
              María José Allueva y José Miguel Villanueva abren la puerta a un cine profundamente intimista, donde los personajes están encerrados en un mundo hermético y con la única compañía de sus propios conflictos. El recuerdo de una carta, un plano subjetivo mientras la protagonista sube apresuradamente por una escalera, o simplemente un primer plano de una mirada perdida, es suficiente para evocar recuerdos y vivencias. El cine de estos realizadores es rico en utilizar estos elementos envolviendo sus historias y personajes en un gran guiñol de tonos grises.

            María José y José Miguel empiezan con su realización cinematográfica en 1984 bajo el nombre de Allueva-Villanueva, su primer trabajo será Notas de Pianola. En 1985 dirigirán Tinta bajo tus pies que es ya claro reflejo de un tipo de cine donde las particulares relaciones humanas de sus personajes serán una característica. En ese mismo año se integran en el grupo Cineceta participando en varias producciones, será en él donde realizan en 1986 su siguiente cortometraje subvencionado por la Delegación de Juventud del Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza titulado Retrato en blanco y negro, esta producción se estrenará en el Teatro del Mercado de nuestra ciudad en diciembre del mismo año. Es de destacar la banda sonora que compuso el grupo Edición Fría más conocidos posteriormente por Héroes del silencio, la película recibiría un premio en el Festival de Cine y Vídeo de Teruel. A estas películas se le sumaran Asfalto del año 1986,  La mosca del 87 y La voz de Mario del 88.

            La trayectoria de esta pareja de realizadores se bifurca en diferentes áreas como la producción propia, la colaboración con el grupo Cineceta y la incursión en el mundo publicitario como guionistas de la agencia multinacional Cup & Partners. Me gustaría destacar también la elección de actores que realizaban provenientes en gran medida del mundo del teatro y que pertenecían a compañías locales. Subrayar la utilización de la banda sonora original en parte de sus producciones algo que era muy poco frecuente en el cortometraje de los 80 y que Allueva-Villanueva promovieron. Fueron parte importante de la Primera muestra de cine amateur zaragozano, sería José Miguel quien diseñaría el cartel de un certamen que sería un intento serio por presentar la producción local y el mundo del corto, a una sociedad que vivía de espaldas a él, gracias en parte al abandono de muchos estamentos.

            El cine de María José Allueva y José Miguel Villanueva fue un cine de una cierta profundidad, un cine muy serio donde los factores sicológicos imperaban en el diseño de los personajes, una manera muy particular e interesante para contar historias, muchas veces reflejos de una realidad sumergida que iba aflorando en cada fotograma en cada cortinaje que como un velo caían del guiñol.


CARLOS ANSELEM


            Videograma del trabajo experimental El altar del sacrificio  (1990)


    
          A Carlos Anselem lo conocí como no, en un cursillo de la Sección de Cine de la S.F.Z. esto refleja una vez más la influencia que tuvo dicha Sección para aglutinar un importante número de realizadores de nuestra ciudad, compartiendo sus cortos e ideas, colaborando muchos de ellos en proyectos comunes, creándose grupos como ya hemos visto en capítulos anteriores que le dieron vida y dinamismo, ello hizo que fuera un referente en nuestro panorama cinematográfico. Carlos vino a la Sección con la curiosidad propia de conocer lo que allí se hacía y con la idea bastante clara sobre el cine que quería desarrollar, sobre todo veía en el audiovisual su futuro profesional.

            Carlos nace en Larache en 1964, de temperamento algo tímido en apariencia y con el que es fácil mantener una conversación. No oculta sus ideas que defiende inteligentemente ni tampoco su concepto multimedia que experimenta y desarrolla en diferentes instalaciones, la síntesis gráfica junto a las aplicaciones interactivas que en los 80 eran muy novedosas y para algunos difícil de digerir. Evoluciona en estos conceptos y sobre ellos investiga de manera autodidacta. Obtiene el diploma en cine y vídeo por la Escuela Cinematográfica Americana. Entre 1984 a 1990 realiza estudios en el I.C.E. y en la Complutense, además de diferentes cursillos de fotografía e imagen que servirá para ir adquiriendo conocimientos y experiencia. Profesionalmente y en compañía de Alberto Franco crean la empresa For + Vídeo, realizando diferentes trabajos institucionales para la Diputación Provincial y la D.G.A, así como anuncios para la televisión.

            Mención especial tiene el apartado de producción propia, es en ella donde pone de relieve un concepto innovador, la evolución de las nuevas tendencias como el videoarte y las video instalaciones, puede considerarse como un pionero en el desarrollo de estas formas de expresión. Es importante destacar por diferentes motivos su trabajo titulado El altar del sacrificio del año 1990 y que tendría su principal eco en el escándalo que se produjo cuando fue emitida por TVE. Todo ello fue consecuencia de unas imágenes que mostraba el vídeo, en ellas realizaba un paralelismo entre la ofrenda de flores a la Virgen del Pilar, y el ritual que realizaba una tribu africana que arrojaba al río el semen para fecundar a los peces y así tener más abundancia en la pesca. Es evidente que tocar temas en el que por similitud se mezcla lo sagrado con lo pagano puede acarrear problemas de incomprensión, aunque en el fondo y como nos contaba su autor la hipocresía sea la misma, esto es, ofrecer algo para pedir después. Las llamadas colapsaron la centralita de televisión y hasta el mismo presidente de Aragón tuvo que intervenir, las consecuencias más inmediatas fue la cancelación de la subvención de siete millones de pesetas que la propia Diputación General de Aragón había otorgado al trabajo.

            Anécdotas aparte, el trabajo de Anselem continuo principalmente a nivel profesional, su última videocreación fue del año 94 y llevaba el titulo de Arrebato, que solapaba con la colaboración en Canal Plus y con los encargos institucionales, dentro de estos últimos quisiera destacar: La rehabilitación en el medio rural, Las sesiones plenarias para las Cortes de Aragón,  Joyas de un patrimonio. Órganos históricos restaurados, Aragón. Historia y cortes de un Reino, Fotógrafos aragoneses etc. Su labor actualmente se centra en la planificación y estrategia en comunicación en diferentes áreas empresariales, algo más distante del mundo de la imagen de lo que él quisiera. Carlos sigue fiel a sus ideas y conceptos multimedia, a pesar de que como dice ha perdido el romanticismo altruista, posiblemente porque está metido en otro mundo distinto como es el empresarial, aunque para mí sigue siendo el mismo tipo innovador y fenomenal de siempre.


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AUTOR DE LA PÁGINA: ARMANDO SERRANO

"Un poco de todo y un mucho de nada"



"Siempre tiene que existir un ejemplar de mi especie, de lo contrario se extinguiría la revolución y la lucha de la fantasía contra la maldita realidad."

Hermann Hesse

"Si le parece cara la cultura pruebe con la ignorancia".

Groucho Marx
"Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros."

Pedro Ruiz
"Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer."

Groucho Marx
 
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