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DESEO DE LA RAZÓN

Este trabajo está inspirado en leyendas, poemas, relatos y fragmentos de textos que han servido de base para esta colección fotográfica todavía por terminar.



En un pueblo cerca de Zaragoza, hay una ermita que le llaman de la Estrella Blanca. Dicen la abuelas que en ciertas noches de invierno, una estrella se asoma por el campanario envolviendola de una suave claridad. Dicen las abuelas que es entonces cuando suceden cosas maravillosas...




Cuando la arena se rompa con mi cuerpo y mi barca encalle en las olas del desierto, será el momento en que mi alma ascienda al carro de la Osa fundiéndose con la suave luz de las estrellas. Entonces; amigo, yo te digo, que el triste sueño del viejo marino se habrá cumplido.




Mis ojos están fríos, fríos como la escarcha, fríos como el alma condenada, fríos como un sueño de invierno eterno. Mis ojos están fríos de no verte, como la nieve, como los árboles helados.




En el Canal Imperial de Aragón, y en la zona situada entre el puente de "Casablanca" y el puente de "Enmedio", existe una zona donde según dice la leyenda está habitada por gnomos. Es justo decir que todo el Canal está salpicado por leyendas de este estilo, en la "Fuente de los Incrédulos" se dice que habita un hada llamada Unia.
Es curioso que cuando llega el atardecer se pueden ver en sus orillas pequeñas luces, unos dicen que son los gnomos, otros que luciérnagas. La historia invita a dar un paseo por el Canal justo al atardecer pero cuidado cuando se hace de noche.




Valle de la niebla, de húmedas manos que ahogan el suspiro de mis fuerzas abatidas. De alas grises que ocultan la luz y las alegrías. De penas que lloran tu ausencia, tu ausencia perdida, la añoranza que me invade y me marchita.


 
Posas tus mamos por mis flores amarillas de fondos violáceos. Triste mirada la tuya viejo amigo. Triste Arlequín, que con tu pesar marchitas mis sueños y mis fragancias.




Una vieja leyenda oriental, dice que en un antiguo volcán llamdo "Nisuat", crece unas flores llamadas "Flor del fuego". Estas flores tienen la particularidad de nacer entre las brasas del volcán. Un viejo emperador quiso hacerse con un ramillete de estas mágicas flores. Se las trajeron en un brasero, el emperador ordenó que nunca se apagaran sus brasas y dejó a un sirviente para que tanto de día como de noche cuidara de alimentarlas. Fueron tiempos de prosperidad para el pueblo, y de mandato justo y bondadoso del emperador.
Cuando el emperador murió, las brasas se apagaron a pesar del empeño del sirviente por mantenerlas vivas y las flores marchitaron. A la pena por la muerte del emperador se unió la desgracia de la pérdida de las flores.
Ya preparado el fuego purificador donde el emperador sería incinerado, y depositado sobre las ramas secas, el fuego comenzó a devorar el anciano cuerpo. Pero algo comenzó a brillar entre sus brasas, las flores rojas del fuego envolvieron el cuerpo del emperador. Ante semejante prodigio, las cenizas del buen anciano fueron llavadas junto con las flores al viejo volcán. La leyenda afirma que las flores todavía florecen en sus brasas, y que el pueblo vivió en la prosperidad mucho tiempo a la sombra de sus flores y al recuerdo y enseñanzas de aquél sabio emperador.


 
En un pueblo cercano a lo que hoy se conoce como Teruel, vivía una joven doncella llamada Miranda. De ella se enamoró un apuesto conde, el conde de la Oliva, y los dos se juraron amor eterno. El joven tuvo que marcharse a la guerra a con moros pelear, la bella Miranda le obsequió con un cuenco lleno de tierra donde había una pequeña flor blanca igual a otra que ella tenía. Le hizo prometer al conde que cuando comenzara a marchitarse tendría que volver a su lado. El joven dio su promesa.
Pasó tiempo y la flor comenzó a marchitar, el conde mandó ensillar su caballo más rápido para cumplir su promesa, pero fue emboscado y muerto. Un ermitaño recogió el cuerpo del joven dándole cristiana sepultura.
Miranda al ver que su amante no llegaba fue en su busca llagando a la cueva del ermitaño donde contó su historia. A cada palabra que ella decía el ermitaño soltaba una lágrima, cuando terminó, este sacó de un rincón la espada que había guardado del conde, Miranda al verla y reconocerla cayó muerta.
El ermitaño enterró el cuerpo de Miranda al lado del joven conde. A la mañana siguiente un manto de flores cubrían las dos tumbas y así por todas las primaveras. El ermitaño puso nombre: las llamó "Flor de la promesa".


 
 
Madame Carrión fue una notable espiritista del siglo XIX. De origen español, vivía afincada desde la niñez en la ciudad francesa de Toulouse. Desde el mismo momento que nace el espiritismo en 1848 por las hermanas Fox, aumenta de manera exponencial, toda clase de personas que se dedican al engaño aprovechando el dolor de los que habían perdido un ser querido. El espiritismo les daba la oportunidad de poder "contactar con ellos desde el más allá".
Madame Carrión tenía una importante clientela, en 1852 ya era famosa por un brebaje que realizaba partiendo de la infusión de unos geranios violáceos que ella misma plantaba y que mezclaba con un potente alucinógeno, esto, unido a las cualidades teatrales de Carrión, hacían creer al personal que sus difuntos estaban allí y les hablaban.
Madame Carrión murió a una edad avanzada sin dejar herederos, el Ayuntamiento de Toulouse subastó la residencia pero nadie se presentó a la puja quedando esta en el abandono y la ruina junto con su leyenda.
Todavía hoy se puede ver lo que queda de su casa situada a las afueras de la ciudad, aunque son pocos los que se acercan por el miedo que inspira. Al gunos dicen que todavía desde lejos se pueden apreciar algunos geranios violáceos que crecen de manera silvestre en las cercanías.


 
 
El fuego que quema las dichas como si de una hoguera se tratarse. Noche de San Juan, llévate mis penas para dejarme sólo con los recuerdos, que el fuego sea para abrasar mis desdichas y llevarse las penas.





Según dice la tradición, en la noche de San Juan, cuando las luces del día se apagan dando paso al fulgor de las estrellas y el fuego purificador de las hogueras se eleva en remolinos hacia el cielo, surge la magia. Hombres y mujeres se convierten en niños escribiendo en un papel sus sueños y deseos que posteriormente lanzan a las llamas.
Dice la tradición, que si una estrella de tonos verdes se asoma por el horizonte, aquellos sueños y deseos se transforman en realidad, y que una vez apagada la hoguera, sus tonos verdes perduran hasta que la magia y la fantasía sigan teniendo sitio en nuestros corazones.



 
Suave y aterciopelada flor de finas fragancias, de cuerpo elegante, de sorprendente y enigmática belleza que esconde como un susurro los sentimientos que en tí se posaron. Manos limpias que de tu brote cuidaron y que de aguas claras bebistes. Suave y aterciopelada flor de enigmática belleza que esconde como un susurro las penas y las alegrías del alma mía.





Melancolía y la pena que deja tu ausencia. Melancolía, triste palabra y triste sentido que tan sólo me dejo una flor para olvidar tu adios en este gran vacío.





Gaston Leroux hizo un relato sobre una historia de amor recreándose en el mito de la Bella y la Bestia. Un amor no correspondido. La novela la llamó El Fantasma de la Ópera y principalmente está basada en unos extraños hechos acaecidos en el siglo XIX y como telón de fondo en el antiguo teatro de la ópera de París. Su lectura me sedujo y me inspiró estas dos fotografías.








De tu soledad llena de paz colma mi dicha. Eres agua clara que lentamente haces remolinos cuando pasas, pero no quiero que te marches. Pueril deseo, no puedo retener el agua, ni tampoco el viento, ni tan siquiera el susurro de tu murmullo. Que pequeño me siento cuando ni tan siquiera puedo reterner mi imagen en tu claridad de cristal. Sólo me conformaré con verte amiga mía, sólo con ello.




El Génesis es hermoso y terrible al mismo tiempo. Esta serie de cuatro fotos hacen referencia a él.
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era algo caótico y vacío, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas..."


 
"Dijo Dios: Haya luz, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y separó Dios la luz de las tinieblas..."




"Llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y atardeció y amaneció el día primero".





Dijo Dios: "Halla un firmamento en medio de las aguas, que las esté separando unas de otras." Y así fue. E hizo Dios el firmamento y separó las aguas que hay debajo del firmamento, de las aguas que hay encima del firmamento, y llamó Dios al firmamento "cielos". Y atardeció y  amaneció el día segundo.





Atadecer, que escondes mis penas con luz dorada. Que abres mis esperanzas para el nuevo día, a pesar de la tinieblas nocturnas que la mañana disipan con sus dedos soleados por el nuevo resplandor de dulces tonos azulados. Que bellos son tus colores que a mi alma alegra.





Amanecer... de sonrosados colores como tus mejillas, azules como tus ojos y dulce como tus labios. Amanecer de calidos tonos como tus cabellos y de estilizadas nubes como tu cuerpo. no tendría  amaneceres sino estuvieras a mi lado como el sol y la luna o el fuego y el agua.



                                
La imagen representa a la esperanza desde el fondo de nuestros corazones. La Semana Santa refleja estos sentimientos profundos en los creyentes y respeto en la mayoría de los no creyentes.




Perdido en tu soledad. Envuelto en tu silencio y sintiendo la suave caricia de tu belleza. Verde de esperanza mientras tu fresca agua pasa por mi lado mientras elevo la mirada a la limpia fragancia de tu cielo. Tu paz, esa paz que colma mi dicha y que suena con la delicada melodía cautiva de una oración.



 
Cuando era niño le pregunté a un anciano labrador de Paniza (pueblo cercano a Zaragoza) el porqué la hojas se ponían rojas. El anciano me dijo que eso sucedía porque la tierra lloraba. Si, lloraba porque veía los altos chopos desnudos y la flores marchitas. El labrador al ver mi mirada de extrañeza me acarició la cabeza y me dijo mirándome: no te preocupes, siempre habrá una primavera para vestir los chopos con sus encajes verdes y las flores volverán a dar su esencia.





 
Aquella conversación con el sabio y anciano labrador llena de sencillez y poesía me ha hecho comprender la propia belleza del otoño con todos sus matices coloristas como extraidos por el pincel de un artista. La belleza no conoce estaciones y esta en especial deja su esencia de color.




 
 
Una vieja leyenda veneciana, cuenta la macabra historia de un marqués libertino que abusaba de bellas damas para abandonarlas después de haber saciado sus instintos más bajos.
La leyenda cuenta, que en una de las fiestas dadas por el marqués, se presentó una misteriosa dama que cubría su cara con una máscara y un turbante. Prendado el libertino de la enmascarada, comenzó su particular arte de seducción. Cuando el marqués la llevó a sus aposentos nocturnos le quitó la máscara que cubría su rostro. El horror hizo presa en él cuando descubrió que la dama carecía de cara, y que detrás de la máscara no había nada, sólo vacío.
La dama cogió con fuerza las manos del marqués y lo arrastró por las calles llenando de espanto a las gentes que veían tan pavoroso espectáculo. La dama se dirigió hacia el gran canal mientras el libertino gritaba horrorizado. Dama y marqués se sumergieron juntos: una con fuerza, el otro forzado.
Nada se supo jamás del marqués y de la misteriosa enmascarada veneciana, algunos dicen que era el alma de una dama despechada ya difunta y que el marqués ultrajó. Otros no dicen nada y callan con temor. Sólo el viejo canal guarda el secreto en sus profundidades.



Armando Serrano                       



AUTOR DE LA PÁGINA: ARMANDO SERRANO

"Un poco de todo y un mucho de nada"



"Siempre tiene que existir un ejemplar de mi especie, de lo contrario se extinguiría la revolución y la lucha de la fantasía contra la maldita realidad."

Hermann Hesse

"Si le parece cara la cultura pruebe con la ignorancia".

Groucho Marx
"Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros."

Pedro Ruiz
"Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer."

Groucho Marx
 
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