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DINOSAURIOS


     La vida se abre camino decía el protagonista de una película, y es verdad. Nosotros seres perfectos que bajamos de los árboles hace unos 7 a 5 millones de años, no nos acordamos que hubo un grupo de animales que vivió con éxito 140 millones de años. Al paso que vamos no sé si la raza humana llegará a muchos años con la depredación que hacemos de nuestro planeta. Estas humildes lineas nos adentrarán básicamente en mostrarnos estas maravillosas criaturas.



     Hace cientos de años que se han descubierto los dinosaurios. Algunos eran tan grandes que dieron lugar a leyendas de dragones. Años después las leyendas dieron paso al estudio científico, ellos pudieron fechar e identificar con precisión los huesos aunque hasta el decenio de 1820 los dinosaurios “los reptiles terribles” no fueron descritos adecuadamente.


COMO LLEGARON



Brachiosaurios finales del Jurásico (145-152 millones de años) Llegaban a pesar hasta 77 toneladas

     Los dinosaurios, y sus antepasados vertebrados, evolucionaron a partir de diminutas formas de vida. Tendremos que remontarnos al menos 3.500 millones de años para buscar en antiguos mares rebosantes de proteínas los primeros indicios de vida. Estos elementos químicos complejos que aparecieron quizás por primera vez cuando la luz del sol se unió a los gases venenosos de la primera atmósfera terrestre, sirvieron como alimento a diminutas burbujas de aspecto gelatinoso: las primeras células vivas.

Gracias al alimento, esas células crecieron y se dividieron en dos. Al ir multiplicándose, las células se fueron comiendo las proteínas que ya estaban preparadas, hasta que llegó un momento en que éstas desaparecieron.


Manada de Saurópodos dándose baños en el agua como los elefantes actuales.

       Las células corrieron el peligro de morir de hambre hasta que algunas de ellas aprendieron a utilizar la energía de la luz solar para fabricar proteínas a partir de elementos químicos más simples y abundantes. Estas nuevas células fueron las primeras plantas verdes. Como producto de desecho, desprendían oxígeno, lo que hizo que la atmósfera de la Tierra pudiera ser respirada por los animales; y éstos tenían ya un alimento preparado en forma de plantas. Sin embargo, la historia de la Tierra sólo había recorrido la mitad del camino hacia su evolución de los primeros animales unicelulares.




Los grandes Saurópodos como los Brachiosarius eran animales terrestres. Durante un tiempo se pensó por los orificios nasales ubicados en la cabeza que pudieran ser anfibios.


      Hace 600 millones de años se inició lo que los geólogos llaman Era Paleozoica, o “era de la vida antigua”. Vivían ahora en los mares lombrices, medusas y otros animales invertebrados. Algunas criaturas marinas comenzaron a utilizar la caliza para fabricarse conchas. Después aparecieron los primeros peces; animales con esqueleto interior. A diferencia de los cangrejos, los peces no tenían que cambiar de esqueleto para crecer, y podían moverse con más libertad. Después vinieron los peces con pulmones y unas aletas lobulares que les servían de impulsores. Peces jóvenes de aletas lobuladas debieron saltar a la orilla para comerse caracoles e insectos que vivían en las plantas que bordeaban ahora las lagunas y los ríos. De las aletas rechonchas de esos peces evolucionaron hace 350 millones de años los miembros extendidos de los primeros anfibios, parecidos a la salamandra. Estos podían respirar en tierra y moverse sobre ella.



La vida era francamente dura  en el Mesozoico y se resumía en comer y no ser comido.


      Hace unos 290 millones de años, los anfibios dieron lugar a los primeros vertebrados, que vivían totalmente en tierra firme. Estos antepasados de los mamíferos, las aves y los dinosaurios fueron los reptiles: animales de sangre fría con una piel escamosa e impermeable. Los huevos eran fertilizados dentro del cuerpo de la hembra y tenían una cáscara o piel dura que impedían que se secara una vez puestos. Liberados por ello, los reptiles no tuvieron que vivir ya al borde del agua y pudieron colonizar las tierras más altas y secas que había entre los valles fluviales.

      Cuando la Era Paleozoica dio paso a la Mesozoica o “era de la vida media”, hace 225 millones de años, estaban evolucionando varios grupos importantes de reptiles. Sus nombres proceden del número de fosas que hay tras los ojos a cada lado del cráneo: fosas que dejan espacio para la contracción de los músculos mandibulares.



Ante un ataque de carnosaurios, la manada se agrupaba y protegía los nidos y las crías, pero había especies que sencillamente las abandonaban


      El grupo de reptiles más grandes, fue el de los diápsidos: reptiles con dos aberturas detrás de cada ojo. Ese grupo produjeron dos subgrupos principales. Uno de ellos lo forman las serpientes y lagartos y el otro el de los arcosaurios. De este grupo último aparecieron los dinosaurios. Los arcosaurios se diferenciaban de otros diápsidos por tener una fosa adicional, o más bien una cuenca ósea en cada lado de la cabeza. Esa cavidad podía contener una glándula salina para que el cuerpo se deshiciera del exceso de sal, lo que era una gran ayuda para los animales del desierto, en donde la sangre puede volverse demasiado salina. Los antepasados directos del dinosaurio proceden de los primeros arcosaurios que recibió el nombre de tecodontos o “alveolos dentados”. La mayoría de estos animales eran reptiles grandes, pesados y de cuatro patas, que comían carne.



La naturaleza siempre sabia, mantenía un equilibrio perfecto: el número de herbívoros mayor que el de los grandes carnosaurios, servía  para alimentar a estos y controlar su número.

      Los tecodontos aparecieron en la tierra hace unos 225 millones de años. Los primeros tecodontos se movían con las extremidades extendidas y eran animales parecidos a los cocodrilos. El cuerpo de la mayoría de estos animales les permitía dedicarse a la caza, pasando en el agua el mayor tiempo. Nadaban hondeando la larga cola. Pero el impulso poderoso que les hacía moverse procedía de las patas traseras, más largas y fuertes que las delanteras. Veinte millones de años después y de evolución dieron como resultado los primeros dinosaurios carnívoros, la evolución continuó y algunos de ellos comenzaron a levantarse sobre sus patas traseras permitiéndoles correr más rápido. Pronto hubo dinosaurios grandes y otros que por su especial dentadura empezaron a comer hojas pero no carne. A finales del período triásico, hace 193 millones de años, los dinosaurios carnívoros habían susutituido a los tecodontos, y casi todos los grandes herbívoros eran dinosaurios.

 



Esta escena parece extraida de una película sin embargo se dió en la realidad. Se han encontrado esqueletos de estos animales sorprendidos por la muerte en mitad de la pelea.


LOS HUESOS DE LA PELVIS



      A partir de uno o más tecodontos evolucionaron dos grandes órdenes de dinosaurios. Primero vinieron los saurisquianos, o dinosaurios con “pelvis de reptil”, llamados así por un cíngulo pelviano con tres huesos principales dispuestos de la forma en que tienen la mayoría de los reptiles: el pubis (hueso frontal) apuntaba hacia delante en la mayoría de los saurisquianos, pero no en todos. Los dientes ocupaban los bordes de la mandíbula, y unas grandes aberturas reducían el peso del cráneo. Evolucionaron dos subórdenes principales: los terópodos, o sauropodomorfos  (patas en forma de reptil) de cuatro patas, sobre todo herbívoros.



      Los saurisquios prosperaron desde finales del período triásico, y a través de los períodos jurásico y cretácico, es decir en las tres divisiones de la Era Mesozoica. Pero conforme terminaba la era de los dinosaurios, los saurisquios fueron superados en número por el segundo grupo importante de los dinosaurios: los ornistiquios (dinosaurios con pelvis de ave), estos tienen el puvis señalando hacia atrás como las aves. Tienen también un hueso adicional que forma la punta de la mandíbula inferior. Muchos de ellos tenían un pico córneo sin dientes, luego poderosos dientes moledores, bolsas en las mejillas y una red de tendones óseos que reforzaban la columna vertebral.


NO TODOS ERAN DINOSAURIOS NI TODO LO QUE VEMOS ERA VERDAD




Un Mosasaurio atacando a un Plesiosaurio. Ninguno era un dinosaurio



      Hay un error bastante usual en incluir cualquier animal prehistórico en la categoría de dinosaurio. El dinosaurio era un animal terrestre, es decir que no volaba ni vivía en el agua, eso no quiere decir que no le gustase darse un baño o supiera nadar, bien por necesidad o por explorar islas cercanas en busca de alimento. El Plesiosaurio que vivía en el agua  no era dinosaurio, ni el Pterosaurio que era un animal volador, ni el terrible Mosasaurio. Esto es importante dejarlo bien claro: el dinosaurio sólo caminaba.




Diente de Mosasaurio


      Tampoco todos eran gigantescos. El Compsonathus, era del tamaño de una gallina, nada que ver con los Diplodócidos o los Braquiosáuridos que podían llegar a medir 22 metros. Tampoco nada que ver con el Breviparoplus, conocido por unas huellas que dejó en Marruecos y que debía tener 48 metros. Posiblemente se trate del vertebrado más largo que haya existido nunca.



Esta lucha fue imposible



      Huyamos también de escenas cinematográficas, un ejemplo es la lucha de un Rex y un Spnosaurus. Nunca se enfrentaron sencillamente porque los separaba un inmenso océano (vivían en continentes distantes). Por otro lado y viendo el comportamiento de los depredadores actuales, aunque hubieran coincidido físicamente en el mismo lugar, difícilmente se hubieran enfrentado dos carnosaurios gigantes de igual fuerza y dentellada terrible.




Diente de Spnosaurus




Otra gran barbaridad es pensar que el Velociraptor pudiera volar. No se ha encontrado ninguna marca en los huesos ni en la forma de su esqueleto que indique semejante cosa.



 Tampoco se puede afirmar que el Rex era exclusivamente carroñero. Por los vestigios que se tiene parece ser que emboscaba y podía mantener cierta velocidad para cazar a sus presas.



Otros científicos juegan en imaginar como sería un "hombre dinosaurio" si estos hubieran evolucionado, apuestan por una variación inteligente del Stenonychosaurus. Pero tuvieron su oportunidad y la evolución hizo el resto.



LA TEORÍA DEL IMPACTO DE UN METEORITO PARA EXPLICAR LA EXTINCIÓN DE LOS DINOSAURIOS





      Siempre he tenido muchas reservas con el tema del famoso meteorito para explicar la extinción de los dinosaurios. Un meteorito de semejante tamaño no extinguiría la forma de vida de manera caprichosa sino que la extinción de la vida en el planeta sería total. Se ha comprobado en recientes estudios que ninguna forma de vida escaparía, pero curiosamente eliminó a los dinosaurios, estos diseminados por todos los continentes. También eliminó a los Ammonites, Ictiosaurios, Plesiosaurios. etc. Pero no destruyó una gran parte de la vegetación, árboles y floresta, tampoco a los pequeños mamíferos que pululaban hacía ya unos millones de años, ni a determinados peces ni insectívoros ni invertebrados. Parece curioso verdad, que el meteorito fuese tan antojadizo.

     Pienso que las razones habría que buscarlas en la cadena alimenticia, humildemente pienso que esta cadena se rompió y eso hizo que el equilibrio se fuera al traste ¿motivos? No lo sé, pero pienso que no hay que acomodarse en buscar explicaciones que no soportan un estudio serio. Siempre y a lo largo de la evolución, han existido las extinciones en masa y nadie ha dado una razón convincente y no siempre tenemos un meteorito a mano para explicar lo que simplemente pueda ser un proceso de selección natural. Recordemos y esto es sólo un ejemplo, la gran extinción del Pérmico (280-225 millones de años) en esta época los ammonoideos eran abundantes, pero los trilobites los escorpiones de mar y la mayoría de invertebrados marinos desaparecieron del registro fósil. Anfibios como los antracosauros y lepospóndilos se unieron a la extinción junto a los últimos acantodios y ripidistios  (peces de aleta lobulada que habían dado lugar a los anfibios) ¿Que les paso?...

      La teoría del impacto del meteorito surge en California como consecuencia del hallazgo realizado por Luis Álvarez y su hijo Walter Álvarez mientras extraían muestras en sedimentos del Cretácico superior en Italia. Casualmente descubrieron altos niveles de iridio. El iridio es un metal pesado que no suele hallarse en grandes cantidades en la corteza. Este metal se encuentra concentrado en el núcleo derretido desde hace 4.500 millones de años, cuando la tierra era roca fundida. También se ha encontrado en meteoritos o cometas.

       Estos investigadores atribuyeron el hallazgo al impacto de un meteorito gigantesco de 10 a 15 km de ancho a finales del Cretácico. Los estratos arcillosos extraídos en otros continentes, reveló la presencia de dicho metal, especulando que el iridio podría haberse introducido en estos sedimentos como consecuencia del choque: el cuerpo incandescente atravesaría la atmósfera hasta impactar con la corteza terrestre, levantando una colosal nube de polvo y vapor desencadenando un auténtico infierno. Lo que se les olvida decir a estos investigadores es que cuando hay una gran actividad volcánica relacionada con grandes movimientos tectónicos -y el Cretácico superior tuvo estos fenómenos- el iridio también se deposita en los estratos, con lo que su teoría no deja de pasar de eso: una especualción más sobre algo de lo que todavía no tenemos una respuesta satisfactoria.




El monstruoso Liopleurodon que se alimentaba principalmente de calamares gigantes, tiburones, ictiosaurios e incluso algún dinosaurio incauto que se atrevía a nadar cerca de su territorio.


 
Lo dinosaurios desaparecieron hace 65 millones de años porque su proceso evolutivo terminó. Las herramientas de las que se sirvió la naturaleza las desconozco, pero para que se desarrolle una especie dominante siempre tiene que desaparecer otra, en este caso los dinosaurios en beneficio de los mamíferos.

 
 
Un grupo de Hadrosáuridos (dinosaurios de pico de pato)
plato especial para los grandes carnosauridos.

 
 
     Esta pestaña temática sobre los dinosaurios ha intentado ser el principio para estudios más profundos sobre el tema. Sé que estas lineas basadas en un mundo de grandes animales que vivieron durante un período de 140 millones de años y que no nos olvidemos nosotros sólo llevamos de 7 a 5 millones de años desde que dejamos los árboles, son simplemente un pequeño apunte, un pequeño grano de arena sobre una playa inmensa. Invito a los que han ojeado estas lineas que profundicen si les gusta el tema, en trabajos más analíticos sobre cada tipo de dinosaurio, sencillamente es apasionante. Este es simplemente un pequeño empujón.



Armando Serrano

AUTOR DE LA PÁGINA: ARMANDO SERRANO

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